Por Valentina Miranda
9 septiembre, 2021

La antigua familia de Deandra se mudó de su casa en Yorkshire (Inglaterra) y la dejaron junto a otros dos gatos en el patio trasero. Nunca volvieron por ellos, pero los rescataron y la felina fue adoptada por el ciudadano Michael Casemore. “Ella era un poco tímida al principio, pero ahora comenzó a salir. Lo está haciendo muy bien y todos los que la conocen la adoran”, dijo en una entrevista al Manchester Evening News.

Las mudanzas son un proceso de cambio y adaptación para las personas, sobre todo si tienen animales con ellos. Desafortunadamente existe gente que pasa esto por alto y no le importa lo que a ellos les pase, tanto que los abandonan en el trámite y es una oportunidad perfecta para deshacerse de ellos. Una triste realidad que ocurre cada día en todo el mundo.

Deandra es una gatita de color negro que pasó por esto. Vivía en la ciudad de Yorkshire (Inglaterra) con su antigua familia. Cuando esta se mudó, la dejaron en el patio trasero junto a otros dos gatos y no volvieron por ellos, permanecieron ahí por varias semanas. Ella tiene un rasgo muy particular en sus patitas, ya que tienen la forma similar a una palma y las extremidades de un ave. Las almohadillas de sus dedos se rompieron pero no le duele, y no le impide seguir adelante, según el Manchester Evening News.

Crédito: RSPCA

Afortunadamente se supo de su abandono en el lugar y fueron rescatados por la Royal Society for the Prevention of Cruelty to Animals, una organización que cuida de los animales, quienes la llevaron a sus sucursales ubicadas en Manchester y Salford, también de Inglaterra. En estos centros fueron atendidos y recibieron los cuidados necesarios como vacunación, esterilización y microchip.

La gerente de la sucursal de RSPCA, Susie Hughes explicó a Manchester Evening News esta situación: “En lugar de tener almohadillas individuales para los dedos, tiene dos almohadillas divididas que se parecen más a patas de pájaro que a patas de gato, pero no le causan ningún daño”.

Crédito: RSPCA

La organización hizo un llamado para encontrarle un nuevo hogar, y un hombre llamado Michael Casemore se enteró y la adoptó. “Ella era un poco tímida al principio, pero ahora comenzó a salir. Lo está haciendo muy bien y todos los que la conocen la adoran. De todos modos, me gustan los gatos negros y luego vi su atractivo y ella es un poco diferente. Ella fue muy cariñosa cuando fui a visitarla, aunque se veía bastante contenta en su manada de gatos (…) Ella juega con su ratón de juguete que estaba con ella en la RSPCA. Es su favorito, así que me dejaron quedármelo y llevármelo a casa”, contó en una entrevista al Manchester Evening News.

En cuanto a sus patitas, indicó que no son un problema para ella: “No creo que sus dedos palmeados la retrasen, pero a veces puede ser un poco torpe. No sé si son sus patas o si es solo su manera”, dijo en la misma entrevista.

Crédito: RSPCA

Esperemos que sea feliz por mucho tiempo más.

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