Por Antonio Rosselot
7 agosto, 2019

A Duchess no le daban muchas esperanzas de vida: su mandíbula estaba quebrada y no podía comer. Pero el tiempo y una cariñosa madre le devolvieron el alma al cuerpo, y ella sólo retribuye con sonrisas ❤️

En el otoño de 2015, una pequeña gata callejera llegó a las dependencias del Adobe Animal Hospital and Clinic (Texas, EE.UU) luego de ser atropellada por un auto. Afortunadamente, una mujer que iba pasando por el sector la vio y la llevó inmediatamente a esta clínica veterinaria.

Muchos de estos centros médicos habrían tomado la decisión de aplicarle la eutanasia a esta gatita, pero la gente del «Adobe» decidió darle una oportunidad y reconstruir su mandíbula, destruida por el impacto del atropello. Fue así como Duchess —así la bautizaron— comenzó un largo camino hacia la recuperación y la normalidad.

FB: Crystal Tate

No fue nada fácil para esta felina. Luego de la operación estuvo un mes recuperándose en la clínica, durante el cual tuvo que alimentarse a través de una sonda y tomar bastantes medicamentos. Sus opciones de sobrevivir eran bastante bajas.

Eventualmente, Duchess logró doblegar al destino y sobrevivir a esta crisis, la que le dejó unas marcas que nunca podrá borrar: su mandíbula quedó torcida, no puede abrir la boca para masticar y sólo le quedaron un par de colmillos. Aun así, Crystal Tate, una de las empleadas de la clínica, se enamoró perdidamente de la gata.

FB: Crystal Tate

«La conocí en mi primer día de trabajo en la clínica. Su hocico estaba recién comenzando a sanar, le habían sacado la sonda y estaba muy delgada. El maullido más sutil llamó mi atención: sus ojos mostraban mucha tristeza, pero sus ronroneos mostraban mucho amor y esperanza».

Crystal Tate, del Adobe Animal Hospital and Clinic, a The Dodo

Todos los días, Tate cuidó a Duchess y le hablaba constantemente. Cuando los doctores le preguntaron a la mujer si le interesaba quedarse para siempre con Duchess, les contestó que sí, que lo supo desde el primer minuto. Ambas estaban destinadas a acompañarse en esta vida.

«Nunca había cuidado a una gatita con necesidades especiales y ella nunca había vivido como tal, pero hemos aprendido juntas».

Crystal Tate, del Adobe Animal Hospital and Clinic, a The Dodo

Ahora Duchess tiene tres años, y comparte su hogar con Joshua, un husky siberiano; Peaches, un bichón; y Oliver, su hermano gato. Según Crystal, la gata ya camina por casa como si fuese suya propia, aparte de ser muy traviesa y revoltosa. A la hora de comer, Duchess sólo puede comer comida enlatada mezclada con un poco de agua, una suerte de papilla que come con la ayuda de su lengua.

«Todavía estamos aprendiendo de sus peculiaridades y ayudándola a vivir su nueva vida, pero no cambiaría nada de lo que ha pasado. Ha tenido un par de operaciones más desde que se vino a casa, pero cada día está con más fuerza y no podríamos estar más orgullosos de ella».

Crystal Tate, del Adobe Animal Hospital and Clinic, a The Dodo

Puedes seguir las locuras de la gata Duchess en su página especial de Facebook.

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