Por Moisés Valenzuela
12 noviembre, 2018

Sus hermanos encontraban hogar y él no. Cuando lo adoptaron no podía estar más feliz.

Cuando Hayko nació, inmediatamente notaron que no era como sus hermanos. El pequeño gatito no había desarrollado por completo su boca y necesitaba una rápida operación.

Afortunadamente, todo resultó como se esperaba. El recién nacido no presentó mayores problemas, sino solamente diferencias estéticas: tiene labio leporino y su boca algo torcida, pero es adorable.

Pero al ser diferente, no mucha gente se interesaba en adoptarlo. Uno a uno los gatitos iban encontrando hogares y él no. Quizás porque debía llegar la persona indicada.

Y así sucedió.

Nilüfer es una joven turca amante de los animales, y cuando vio que este pequeño buscaba un lugar donde vivir, se enamoró de forma instantánea. Por ello, rápidamente tomó contacto con el refugio donde se encontraba Hayko y se ofreció para adoptarlo.

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Felizmente todo resultó y pronto el gatito estaba en su nuevo hogar. «Lo llevé a casa y rápidamente se llevó bien con mi otro gato», dijo Nilüfer a Love Meow.

Sin embargo, lo que su nueva dueña más destaca es lo cariñoso que Hayko puede llegar a ser. El felino, como si estuviera permanentemente agradecido, abraza todo lo que puede y cada noche antes de dormir necesita otro de Nilüfer.

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«Le encanta dormir así, y lo hace todos los días y todas las noches», dice su dueña.

Hayko abraza el sofá, la cama, a su nueva madre y cada superficie en la que logra acomodarse. Es realmente un gatito agradecido.

Desde que llegó a su nuevo hogar han pasado cuatro meses. Sin embargo, su costumbre «abrazadora» no se ha detenido. Cada vez que lo buscan, lo encuentran con los brazos abiertos, pegado a cualquier cosa, siendo el gato más cómodo y mimado de todos.

 

 

 

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