Por Macarena Faunes
13 noviembre, 2019

Este gatito movía su cola mientras el fierro vibratorio pasaba por su rostro. Lo gozó tanto que me llegó a dar envidia, pero de la buena. 😹

Que los felinos son los dueños indiscutidos del hogar no queda ninguna duda. Lo que ellos quieran hacer, se hace. Además de ponernos los pelos de punta con cada travesura, también nos enternecen el corazón. Aquí una prueba de la inteligencia de estas mascotas, que de todo lo de lo que se mueve sacan provecho.

Un gatito interrumpió a su dueño mientras usaba una pistola masajeadora en su pantorilla, subiéndose a sus piernas y probándolo él mismo. Sin pedirle permiso y ni avisar, el minino se lanzó en su regazo, se acercó al instrumento y lo abrazo mientras este tocaba su cuerpo con pequeños, pero relajantes movimientos. Lo disfruta de una manera que llega a dar envidia, pero de la buena.

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Al ver que su humano estaba con el aparato, le llamó la atención que girara tan rápido. Puso su cuello y parte de su rostro en la punta de este taladro. Se aferró al aparato con sus patitas y cerró los ojos para sentir mejor esta sensación. Lo estaba disfrutando.

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Se sacudió un poco su cuerpo y pidió una repetición. Movía su cola mientras el fierro vibratorio pasaba por su rostro. Se adueñó completamente del artefacto.

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Lejos de recuperar lo que es de él, el joven dejó que el felino experimentara este placer. Lo más importante es mimar al rey del hogar y eso es lo que estaba haciendo.

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El video se convirtió en viral en internet. Fue compartido con la frase “Ahora es mi turno”, y ya lleva más de cuatro mil likes. “El joven sí que sabe quién manda en su casa”, “la manera en la que goza este felino me da envidia”, “este gatito es lo más tierno que he visto”, son algunos de los comentarios que recibió. Revísalo a continuación.

Los mininos son uno de los animales más caprichosos que existen, pero los queremos de todas maneras. Ya nos gustaría tener la mitad de su majestuosidad. Si podemos mimarlos con un regalito, ¿Por qué no hacerlo? Ellos nos los agradecerán con sus caricias y rasguños.

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