Por Daniela Morano
13 junio, 2019

Julia dos Santos, de 2 años, falleció junto a su mamá en un accidente en autobús.

Los gatos sienten pena y dolor cuando su dueño fallece o desaparece de sus vidas, aunque a muchos les cueste creerlo. Si bien se ven como animales apáticos, la realidad es que sienten tanto afecto como un perro hacia las personas que están día a día en sus vidas, especialmente si se trata de alguien con quien sienten su afecto es recíproco.

Luzia Aparecida Alencar dos Santos tenía 32 años y su hija, Julia dos Santos, 2 años de vida, cuando chocaron en un autobús en Brasil y fallecieron en el impacto. Opera, el gato, le pertenecía a la pequeña y fueron buenos amigos durante su corta vida.

Opera sentía la ausencia de su pequeña ama, y así fue como apareció en el velorio de madre e hija, entre familiares y amigos.

Carlos Nogueira/Jornal A Tribuna de Santos

Según los mismos familiares, el gato se habría mantenido al lado de la niña todo el tiempo, generando curiosidad en quienes desconocían la historia entre ambos.

Carlos Nogueira/Jornal A Tribuna de Santos
Carlos Nogueira/Jornal A Tribuna de Santos

Resulta que la puerta de la casa quedó abierta cuando los familiares se reunieron con la funeraria y Opera se escondió bajo el asiento del coche. Toda la mañana permaneció a un lado de los ataúdes e incluso se sentaba al lado de las personas para acompañarlas.

Una vez que el funeral se llevó a cabo, Opera quedó a cargo de los familiares, pero jamás olvidará quien fue su primera dueña y gran amiga.

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