Por Valentina Miranda
16 junio, 2022

Hailee Weader rescató a Salem cuando tenía 7 semanas de edad y dos piernas rotas. Gracias a su ayuda, ha crecido sanamente convirtiéndose en un fiel amigo que la calma cuando sufre ataques de pánico o está triste, y también terminó siendo su mejor compañero de clases.

Los animales abandonados pueden cambiar la vida de alguien si se les da la oportunidad que merecen para tener una vida tranquila, segura y llena de amor. Si son adoptados por las personas indicadas, el cambio que pueden experimentar es gratificante, pasando de la soledad a ser lo más valioso para sus dueños.

Cuando Hailee Weader acogió al gato Salem a las 7 semanas de edad, este tenía dos piernas rotas y estaba algo débil. Al ser tan pequeño, necesitaba urgentemente de un profesional para que lo ayude y el afecto que le hacía falta en aquel entonces.

Hailee Weader

Hailee llevó a Salem con un veterinario para que lo atendiera. Una vez que sanó, pudo salir adelante junto a la mujer y crecer con el paso del tiempo, convirtiéndose en un gato que exige comer puntualmente a las 8 AM y, de no ser así, no tardará en reclamar.

“Caminará por la casa maullando o ‘hablando’ con todos nosotros y nos seguirá a todas partes, incluso a la ducha”, dijo su dueña a The Dodo.

Hailee Weader

A pesar de que tiene un carácter fuerte cuando las cosas no salen como quiere, es un gatito bastante dulce y tierno que consuela a Hailee cuando no se siente bien y la angustia la invade.

“Si ha sido un mal día o estoy teniendo un ataque de pánico, viene a sentarse sobre mí o se acaricia a mi lado y comienza a amasar mis piernas y ronronear. Definitivamente ha sido un consuelo en todo el año pasado”, comentó la joven al medio.

Hailee Weader

El último año de universidad es uno de los más estresantes por los que los estudiantes pueden pasar, incluyendo para Hailee. Es por eso que Salem tuvo un rol fundamental en esta etapa, convirtiéndose en su gato de apoyo emocional que llevaba a clases.

“Era como una pequeña celebridad en el campus, y cada vez que caminábamos o lo empujaba en su cochecito para gatos, la gente nos detenía y hablaba, o lo acariciaba por un rato”, contó la joven al sitio.

Hailee Weader

Salem terminó siendo un compañero importante para Hailee, tanto que cuando llegó el día de la graduación, lo incluyó en la ceremonia vistiéndolo con una pequeña toga y birrete para que también se graduara como merecía. “Todos estaban emocionados y adoraban su atuendo. Todo salió bien y pudimos disfrutar de nuestra ceremonia y celebrar“, comentó la mujer a The Dodo.

Hailee no quiso desaprovechar la oportunidad de agradecerle, de alguna manera, a Salem por toda la ayuda y el apoyo que le ha dado desde que lo adoptó. Ella lo salvó, y él le devuelve el favor con mucho gusto.

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