Por Luis Aranguren
20 julio, 2021

Como un papá, lo cuidaba y veía por su bienestar. No quería que siguiera viviendo en la calle.

Si algo tienen parecido las mascotas a los niños, es que por lo general tienen una gran facilidad para hacer amigos y cuidarse entre sí. Sin verse mucho tiempo, pueden pasar horas y horas jugando, algo que al ser consecutivo mejora mucho más.

Pues en una familia de los Países Bajos vivían felices con tres gatos, pensaban que era suficientes mascotas en casa, pero todo cambió con una visita.

Instagram / la_riek

Resulta que otro felino solía frecuentar el jardín de aquella gran casa, al principio era tímido y se notaba que su alimentación no era buena. Entonces, uno de sus gatos comenzó a acercarse y resulta que se llevaron muy bien desde el comienzo.

El gato que decidió acompañarlo fue Stavros, de color naranja, uno que antes vivió en las calles y que estuvo muy enfermo, quizás al saber lo que se siente no quiso dejarlo solo.

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Cada vez que venía se alegraba y le mostraba los alrededores, en eso, Klarieke, comenzó a dejarle comida para que se sintiera más cómodo. Este gatito disfrutaba realmente del jardín de aquel hogar y se recostaba plácidamente entre las plantas.

Ambos pasaban horas acurrucándose y lamiéndose, Stavros realmente lo consideraba un amigo, hasta el punto de invitarlo a entrar a la casa. Inclusive le prestaba su plato para que comiera, parecía un papá velando por la salud de su hijo, uno que había adoptado.

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Entonces aquella conmovida cuidadora decidió colocarle su propio plato al gatito, quien lentamente se hacía parte de aquel hogar.

Entonces ya no era solo amigo de Stavros, sino que también Klarieke disfrutaba de su presencia y sentía la necesidad de velar por su bienestar. Al ver que nadie reclamaba al pequeño, tomaron una decisión que alegraría al gato naranja, adoptaron al gatito y lo llamaron Charlie.

“Stavros actuó como un padre para él, y el gatito comenzó a pasar más tiempo con él en el cobertizo durante el día. Podemos decir oficialmente que Charlie se ha mudado con nosotros y tenemos un cuarto gato. Viene a la cocina cuando es la hora de la cena y nos permite acariciarlo e incluso abrazarlo”.

–Klarieke comentó a LoveMeow

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Esto nos deja claro que las mascotas no solo son por satisfacción, sino que también llegan cuando vemos que nos necesitan y podemos darles un hogar.

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