Por Antonio Rosselot
15 septiembre, 2021

La administración de Joe Biden frenó uno de los proyectos más emblemáticos de su antecesor Donald Trump y suspendió momentáneamente los permisos de extracción de petróleo y gas en el Refugio Nacional de Vida Silvestre del Ártico (Alaska), donde viven enormes poblaciones de caribúes, aves acuáticas y osos polares.

En una sorpresiva y polémica movida, el gobierno de Joe Biden en EE.UU decidió dar un golpe de timón a las políticas medioambientales impulsadas por su criticado predecesor Donald Trump y suspendió los permisos de extracción de petróleo y gas en una importante reserva natural ubicada en el norte de Alaska, a los pies del Ártico.

Mediante una orden formal firmada por Deb Haaland, secretaria de Interior, las compañías extractoras no podrán comenzar sus trabajos en el Arctic National Wildlife Refuge (ANWR) — o Refugio Nacional de Vida Silvestre del Ártico—, una extensa zona de tundra que alberga a grandes comunidades de caribúes, aves migratorias acuáticas y también osos polares.

Alamy

De acuerdo a las razones esgrimidas por Haaland, hay que hacer una nueva revisión de los permisos medioambientales entregados a estas compañías, ya que los informes anteriores contenían “múltiples deficiencias legales”, tales como un análisis “insuficiente” de las leyes medioambientales y la negativa a considerar otras alternativas.

Como era de esperarse, esta importante medida causó gran alboroto en los sectores más conservadores y republicanos del país, quienes acusaron que la iniciativa de Biden es ilegal y que es un “asalto a la economía de Alaska”, ya que debajo de sus suelos hay una cantidad inconmensurable de combustibles fósiles.

“El desarrollo en petróleo y gas que ha hecho Alaska en el Ártico está hecho bajo estrictos estándares medioambientales, más que en cualquier otro lugar del mundo. Sin embargo, el gobierno federal se enfoca en tratar de frenar nuestra habilidad de producir petróleo y gas. Cada acción que toman demuestra una incapacidad de entender la demanda mundial por petróleo y gas”.

—Mike Dunleavy, gobernador de Alaska, en comunicado público—

Yale University

Por otra parte, la suspensión de los permisos fue muy celebrada por el sector demócrata, los grupos ambientalistas y los indígenas del norte de Alaska, que llevan varios años luchando para que esos territorios no sean explotados y no se pase a llevar a la vida salvaje del sector.

Sin embargo, hicieron hincapié en que el trabajo no está terminado si es que no se cancelan definitivamente los permisos, ya que sólo fueron suspendidos para ser revisados. Y tomando en cuenta que la administración de Biden ya ha apoyado silenciosamente algunas operaciones de extracción de combustibles fósiles en el pasado cercano, hay un gran manto de dudas sobre el asunto.

“Hasta que las concesiones sean canceladas, seguirán siendo una amenaza a uno de los lugares más salvajes que quedan en EE.UU. Ahora, pedimos a la administración y al Congreso que prioricen una ley para repeler estas concesiones y restauren la protección al plano costero del ANWR”.

—Kristen Miller, directora de la organización Alaska Wilderness League, al New York Times

Imagen referencial (AP)

Sin duda es una movida que podría generar muchas complicaciones a nivel económico y político, pero la intención del gobierno de EE.UU es noble y va de la mano con el respeto a la vida salvaje del sector, que lucha por sobrevivir en un mundo que cada vez se torna más hostil para ella.

¡Sólo falta que la prohibición sea total y definitiva!

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