Por Daniela Morano
15 julio, 2019

A pesar de que organizaciones animalistas han intentando liberarla, sus dueños dicen que ella se encuentra bien y la tratan «como una hija».

Los animales que viven en cautiverio sufren al estar lejos de su hábitat y de sus familiares. Estar encerrados altera el curso natural de sus vidas, obligándolos a ejercer hábitos muy distintos a los que tendrían si vivieran libres. Bua Noi vive en el zoológico del centro comercial de Bangkok, Tailandia, desde 1992. Llegó hasta allá cuando tenía 3 años y la capturaron en Alemania para luego ser vendida.

El 2015 debería haber salido libre, pero la falta de preocupación por parte de sus dueños la ha mantenido ya  30 años encerrada. Bua Noi vive frustrada, jala de su cabello, revolcándose en el suelo de la sucia y pequeña jaula donde vive.

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La desesperación de la gorila es evidente. Hasta lágrimas se pueden ver en sus ojos cada vez que toca su cabeza, desesperada por salir de aquel lugar.

Otros animales del zoológico viven en las mismas condiciones pero nadie ha hecho nada hasta el momento. «Me da mucha pena la gorila. Se ve muy triste. Es terrible porque no hay esperanza para ella», dijo el turista que grabó el video de Bua Noi.

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«Muchas personas han intentado salvarla antes, pero no pasa nada. Me preocupa que todos se hayan olvidado de ella. Debería estar libre, no en un zoológico. Al menos una vez en su vida debería sentir la tierra en sus patas».

El zoológico Pata es el único de la capital que se encuentra en un séptimo piso. Se cree que Bua Noi es la última gorila del país, quizás por eso se han rehusado a liberarla.

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Sinjira Apaitan, quien organizó la petición para liberarla el 2015, dijo que «no creo que los animales deban ser encerrados en lugares artificiales como estos. Espero ayudarlos a todos».

Ese mismo año el Departamento de Parques Nacionales, Vida Salvaje y Conservación alertaron al zoológico. Les ordenaron que cerraran y liberaran a sus animales pero nada cambió pues acordaron cuidar mejor de ella.

«Antes de abrir nos asesoramos con zoólogos y veterinarios que seleccionaron animales aptos para un zoológico y han sido tratados bien. Las criticas no me preocupan porque yo la conozco bien. Así se ve ella, se ve triste pero está feliz. La cuidamos como una hija, sé que un día le encontraremos un lugar mejor pero por ahora hay que enseñarle a sobrevivir», dijo Kanit Sermsirimongkol, dueño y director del lugar.

Esperemos que pronto Bua Noi salga de esa jaula y pueda sentir el aire fresco y natural.

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