Por Romina Bevilacqua
4 junio, 2015

¿Realmente son insectos? ¡Pero si parece un coro angelical!

¿Recuerdas esa melodía incesante que te acompañaba cada noche cuando paseabas por un campo?, sé que yo sí. En mis veranos cuando aún era una estudiante solía arrancar un mes completo al sur de Chile a una cabaña junto al lago y por las tardes recorría los campos y bosques en los alrededores. Era un lugar remoto, donde el ruido de maquinaria, coches y bocinas desaparecía por completo y todo lo que te acompañaba era el canto de las aves, el sonido del viento y las hojas de los árboles y por supuesto, la melodía de los grillos.

El compositor Jim Wilson, maravillado al igual que yo –y muchos otros– con este relajante sonido decidió grabar la melodía de los grillos y hacer un pequeño experimento. Unió dos pistas de la misma grabación pero alteró a una de ellas la velocidad. Lo que resultó es una canción donde un coro a capela de humanos en miniatura pareciera entonar un canto angelical e hipnótico. Sin embargo en este audio no se incluyó ninguna voz. 

La mujer que habla al principio explica: «Lo que estás escuchando es una grabación del sonido de los grillos. Hay dos pistas, una de ellas es la grabación a velocidad regular y la otra la misma grabación ralentizada (…) lo que escuchas son sólo los grillos, no se ha agregado ningún instrumento, ni voz». Algunos sitios han señalado que el compositor podría haber alterado un poco más los sonidos, pero de todas formas el resultado que oyes está hecho únicamente con la canción que crean los grillos al restregar sus patas en su cuerpo.

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