Por Romina Bevilacqua
28 enero, 2015

Los arquitectos de la exposición fotográfica “Sink Or Swim: Designing for a Sea Change” (“Húndete o Nada: Diseñando para el cambio marino”) ubicada en el espacio Annenberg, han llevado su talento hasta aquellos lugares afectados por devastadoras tormentas y el aumento del nivel del mar. Sus ideas además podrían revolucionar el futuro del diseño.

«Tenemos diseñadores congregados en torno a una filosofía emergente que establece que la corriente modernista típica del edificio no es la adecuada para el desafío que enfrentamos, por lo que la forma en que construimos se tiene que volver a pensar», dijo el conservador de la exposición, Frances Anderton. Las innovaciones que aparecen en la exposición (las que incluyen casas y escuelas flotantes de alto estilo, junto con casas temporales hechas de contenedores de buques), son una fuente de esperanza, ya que gran parte del mundo no parece estar preocupado planificando ni preparándose para los cambios que han de venir.

Pero no son sólo diseños de alta tecnología los que están construyendo el camino para un futuro lleno de agua. Las comunidades en zonas propensas a inundaciones llevan siglos diseñando construcciones resistentes a una vida en el agua, y sus adaptaciones de baja tecnología  –como las casas construidas sobre pilotes– pueden aportar nuevas soluciones.

Cientos de millones de personas viven en zonas costeras bajas en todo el mundo, como Nueva Orleans, Japón y Bangladesh. Y mientras que los respectivos recursos que poseen para hacer frente a la subida del nivel del mar varían, están unidos por un desafío común. Y en todos estos lugares, hay mentes que piensan sobre cómo podremos sobrevivir el difícil siglo que nos espera. «Tenemos la capacidad de ser muy inteligentes si así lo queremos», dijo Anderton. «Tenemos que aprovechar nuestra inteligencia y nuestra voluntad, tanto a nivel local como global«.

1. Construyendo sobre materiales naturales y firmes

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Cuando se trata de adaptarse a una vida en el agua, los habitantes de Ganvié, una aldea centenaria construida en el Lago Nokoué de Benin, están muy avanzados. Todas las estructuras de la aldea, incluyendo la que se muestra en la imagen fotografiada por Iwan Baan, están construidas sobre sedimentos de madera y otros materiales naturales, los que según la UNESCO pueden resistir décadas de daños por el agua y las tormentas. Los residentes se desplazan en canoas, y tienen una economía basada principalmente en la pesca y la piscicultura.


2. Casas flotantes

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Casi un tercio de Holanda se encuentra por debajo del nivel del mar, y una comisión nombrada por el gobierno predice que el nivel podría subir más de 120 cm durante el próximo siglo. No es de extrañar entonces, que las casas flotantes se estén volviendo cada más populares. Como consecuencia, firmas de arquitectos como +31Arquitects están llevando el diseño de casas flotantes a nuevas alturas. Iwan Baan fotografió esta casa de dos pisos y dos dormitorios llamada “Watervilla de Omval”, que flota en el río Amstel de Amsterdam. La casa fue diseñada por Jasper Suasso de Lima de Prado y Jorrit Houwert, y tiene todos los elementos de una elegante y moderna casa, incluyendo una chimenea.


3. Tecnología de bajo costo

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Bangladesh, uno de los países más densamente poblados del mundo, es también uno de los más vulnerables al cambio climático. El 2010, el fotógrafo Jonas Bendiksen capturó esta foto de unos aldeanos en Gaibandha descansando durante la cosecha de yute por encima del río Brahmaputra. Aquí la gente a construye sus casas sobre pedestales de barro, a muy bajo costo, y esta adaptación de baja tecnología es muy útil en un área propensa a las inundaciones.


4. Escuelas flotantes

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Mohammed Rezwan, un arquitecto que se crió en el noroeste de Bangladesh, ha desarrollado una idea para ayudar a reemplazar los cientos de escuelas que son destruidas cada año durante la temporada de monzones. Con fondos proporcionados por la organización de desarrollo sin fines de lucro fundad por él mismo, Shidhulai Swanirvar Sangstha, Rezwan se dedicó a transformar las tradicionales barcas en escuelas flotantes, que también sirven como autobuses escolares. Cada escuela cuenta con tres clases al día y puede albergar a 30 estudiantes, los que son recogidos y entregados a lo largo del río. Rezwan también ha utilizado este método para crear clínicas y bibliotecas flotantes. Desde 1998, ha modificado más de 50 barcos, incluyendo éste en Pabna fotografiado por Jonas Bendiksen.


5. Arquitectura sostenible y compacta

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El verano siguiente al desastre causado por el huracán Katrina en Nueva Orleans, Global Green lanzó su Proyecto Santa Cruz, un concurso internacional de diseño para inspirar a los residentes de la ciudad a «reconstruir en verde». Los arquitectos Mateo Berman y Andrew Kotchen fueron los ganadores, y en esta fotografía de Stephen Wilkes puedes ver las cinco casas construidas a partir de su diseño. Estos son excelentes ejemplos de una arquitectura sostenible y compacta. A través de una combinación de tecnologías, utilizan un 75% menos de energía que los «típicos edificios», y pueden ahorrarles a sus propietarios casi $ 2400 dólares al año en servicios públicos.


6. Materiales locales

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Como parte del proyecto “Ciudades Acuáticas de África”, que busca soluciones para la adaptación de las ciudades costeras de África al cambio climático, el arquitecto con sede en Amsterdam, Kunle Adeyemi regresó a su país natal, Nigeria. Allí construyó una escuela flotante a partir de materiales locales de Makoko, una comunidad vulnerable de pescadores a la orilla de la laguna de Lagos. En esta imagen tomada por Iwan Baan, podemos ver a los estudiantes de pie en la estructura adaptable en forma de triángulo, que también puede ser utilizada como una casa, un centro comunitario o un lugar de culto. Adeyemi cree que podría ser un prototipo muy útil para otras comunidades ubicadas sobre agua en África.


7. Contenedores 

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El terremoto del 2011 en Tohuku y el tsunami en Japón dejaron miles de personas sin hogar. La ciudad de Onagawa carecía de tierra para la construcción de viviendas temporales, así que el arquitecto, nacido en Japón, Shigeru Ban construyó cerca de 200 casas a partir de contenedores de buques y las apiló en tres pisos sobre el único terreno disponible por encima de la línea de inundación. En la fotografía de Paula Bronstein puedes ver al residente de unos 65 años de edad, Nobuko Kimura, quien se siente afortunado de vivir en una de estas unidades, ya que ofrece más privacidad y espacio que los hogares prefabricados entregados por el gobierno.

Visto en: Magazine Good

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