Por Daniela Morano
27 diciembre, 2018

Un accidente obligó a los veterinarios a extraer sus dos ojos, quienes creyeron que no sobreviviría mucho tiempo. Hasta que Maddison llegó a su vida.

Los perros no sólo prestan ayuda a las personas con discapacidades, también tienen la hermosa virtud de ayudar a otros de su misma especie cuando más lo necesitan. Lily es una gran danés de ya más de 10 años que, cuando tenía tan sólo 6 años de vida, quedó ciega. Un accidente obligó a los veterinarios a extraer sus dos ojos, quienes creyeron que no sobreviviría mucho tiempo. Su vida cambió por completo, pues debía depender de nada más que su olfato y oído para moverse.

Hasta que llegó Maddison, otra gran danés, quien se convirtió en su mejor amiga y perro guía. La pareja se hizo inseparable pero eso trajo problemas a su antiguo dueño, quien no pudo mantener a ambas.

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«Maddison es la guía de Lily. Si salen, la mayoría del tiempo está ella adelante y Lily caminando cerca de ella y tocándola para que sepa por donde ir. Es muy lindo ver eso. Maddison siempre la está vigilando«, dijo la manager de Dogs Trust, Louise Campbell.

Las dos vivían juntas hasta que sus dueños no pudieron cuidarlas más. «Con sus problemas de vista, los otros sentidos de Lily han mejorado aunque de todas manera no dejamos que Maddison se aleje mucho. Duermen juntas y se ladran con distintos tonos para comunicarse».

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Un par de meses después, las dos fueron adoptadas juntas por Anne y Len Williams, con quienes todo parecía ir bien. Lamentablemente, como suele ocurrir con perros en el estado de Lily, esta atacó a Maddison y no pudieron reconciliarse, por más que sus nuevos dueños lo intentaron. 

«La naturaleza de su relación cambió en este nuevo hogar y tras considerarlo mucho, decidimos que debían ser separadas», escribió Charlotte Speedy de Dogs Trust.

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«El estrés que sintió Lily al irse a un nuevo hogar resultó en que atacó a Maddison. Desafortunadamente algunas peleas entre perros son tan fuertes que no logran perdonarse«.

Eventualmente, el 2012, las dos encontraron hogares por separado, donde se acostumbraron con lentitud. Los nuevos dueños de Lily le aseguraron a Dogs Trust que se encontraba bien al igual que Maddison. 

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A pesar de que no pudieron vivir juntas hasta el final, tuvieron una hermosa amistad que jamás será olvidada.

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