Por Luis Lizama
8 enero, 2021

En el 2012 fue encontrada en medio de un bosque, atada a un árbol, con una correa tan apretada que dañaba su piel. Aquel buen hombre decidió adoptarla, formando una tierna familia, pero no para siempre. Papá perdió la vida y nadie quiso hacerse cargo de ella, porque detesta a los gatos. Hoy está de vuelta en el refugio, para buscar una nueva oportunidad.

Muchos animales tienen mala suerte en sus vidas, al igual que los humanos. Sin embargo, en muchos casos no se trata de fortuna, sino de la irresponsabilidad y malas intenciones de las personas. Lo ocurrido con la perrita que protagoniza esta historia da para pensar que solo se trata de desafortunadas coincidencias, pero en realidad ha sufrido con las malas prácticas de la sociedad.

Hace ya ocho años, fue encontrada en el medio de un bosque, atada a un árbol, con una correa tan apretada que dañaba su piel. Que la rescató se desempeñaba como paseador de mascotas, liberándola y adoptándola para unirla a su familia. Lamentablemente ese buen hombre perdió la vida hace algunos meses, sin que nadie pudiera cuidar de la perrita , debido a su fobia con los felinos.  Fue entonces que debió regresar al refugio, donde busca una nueva oportunidad y una nueva familia.

Facebook SLPA Velaine en Haye

La historia de esta tierna perrita de 13 años es desgarradora. Su nombre es Fifille y la primera familia que tuvo no la quiso tanto como ella hacía. Mostrando lo peor del ser humano, la abandonaron y maltrataron de la peor manera, condenándola a un destino que no merecía.

La dejaron atada en un bosque, esperando a que simplemente desapareciera de esta tierra. ¿Qué clase de persona podría hacer algo así?

Imagen referencial – Pixabay

Pero así como hay personas malas, también hay buenas. Un paseador de animales la encontró y liberó inmediatamente, notando que no había tenido una vida fácil. En ese momento la parrilla tenía apenas 5 años de vida, con evidentes signos de maltrato y su cuello herido, debido a la presión del collar.

Aquel buen hombre decidió adoptarla, haciendo honor a su pasión por los animales. Llegó a una familia hermosa, donde siempre primó el amor y la comprensión, pero nada es para siempre. Papá humano falleció y nadie de la familia quiso cuidar de ella, principalmente debido a su fobia con los gatos.

Refugio SPA Lorraine

Así entonces debió regresar al refugio, sintiéndose deprimida y sin ganas de alimentarse. La tristeza por la falta de contacto humano la ha afectado más de la cuenta, Pero por sobre todo extraña a su dueño.

La historia de Fifille y su amo transcurre en una localidad francesa, donde afortunadamente hay organizaciones voluntarias, que desarrollan una tarea fundamental, que va en directo beneficio de animales como esta perrita. Puedes visitar el sitio de la agrupación aquí.

El trabajo que han hecho en la organización es simplemente maravilloso, dándole muchísimo amor y poniéndola en la lista de espera para recibir un hogar. Sólo será cuestión de tiempo para que esta chica vuelva a ser feliz a otros seres humanos.

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