Por Camilo Fernández
10 octubre, 2018

Ni leche deberíamos consumir. “Estos impactos no son necesarios para sostener nuestra forma de vida actual”, dice el investigador.

La cantidad de áreas verdes que se utiliza para producir carne podría reducirse considerablemente si nos convirtiéramos en veganos, siendo la mejor opción para combatir el calentamiento global, explica un experto. Esta sería la mejor manera de ayudar al planeta. 

Sin carne y productos derivados de la leche para el consumo humano, la tierra destinada a las granjas de animales bajaría en más de un 75%, según consigna The Guardian. Esto equivaldría al porte de Estados Unidas, China, la Unión Europea y Australia.

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Según indica el estudio, la principal causa para la exterminación de vida salvaje es la destrucción de áreas naturales para ejercer la agricultura, mientras que el uso para la producción de carne produce el 60% de gases de efecto invernadero.

La investigación detalla que incluso con el impacto más bajo de la carne y los lácteos, estos siguen causando más daño ambiental que el cultivo de cereales y vegetales menos sostenibles.

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“La razón por la que comencé este proyecto era comprender si había productores de animales sostenibles por ahí. Pero he dejado de consumir productos animales en los últimos cuatro años de este proyecto“, dice Joseph Poore, de la Universidad de Oxford.

“Estos impactos no son necesarios para sostener nuestra forma de vida actual. La pregunta es cuánto podemos reducirlos y la respuesta es mucho”.

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“Una dieta vegana es probablemente la forma más grande de reducir su impacto en el planeta Tierra, no solo los gases de efecto invernadero, sino la acidificación global, la eutrofización, el uso de la tierra y el uso del agua. Es mucho más grande que reducir sus vuelos o comprar un automóvil eléctrico“, afirma.

“La agricultura es un sector que abarca toda la multitud de problemas ambientales. Realmente son los productos animales los responsables de gran parte de esto”.

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El investigador agrega que “evitar el consumo de productos animales ofrece beneficios ambientales mucho mejores que intentar comprar carne y productos lácteos sostenibles” y que “hay más de 570 millones de granjas, todas las cuales necesitan formas ligeramente diferentes para reducir su impacto. Es un desafío como ningún otro sector de la economía”.

Ahora sabemos que dejar de comer animales no solo es por una cuestión de empatía por la vida ajena, sino que también para cuidar la Tierra. Y la forma más eficiente de hacerlo.

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