Por Antonio Rosselot
8 octubre, 2020

Emo no tiene problema alguno en sacar lo que se le dé la gana del almacén de Mari, en Pueblo Esther (Argentina): panes de hamburguesa, jugos, y un largo etcétera. Juan, su dueño, está condenado a pagar todas las deudas; es imposible resistirse a los impulsos de un peludo tan bello.

A lo largo de esta intensa pandemia de COVID-19, hemos visto muchos ejemplos de animales domésticos que las ofician de repartidores y, como los buenos chicos que son, salen a los almacenes a hacer algunas compras para sus dueños.

Pero nunca habíamos visto un caso donde el animal tuviese un pase libre para sacar lo que quiera y comérselo donde quiera. Esta criatura mal enseñada se llama Emo, un perro boyero de Berna oriundo de la localidad de Puerto Esther (Rosario, Argentina), y es imposible enojarse con él al ver su tierna cara.

Rosario 3

Este perrito —que de “ito” no tiene nada— no es nada tonto, y aprovecha cada vez que su dueño Juan abre la puerta de casa para salir e irse derechito al almacén de Mari, que queda muy cerca.

Una vez allí, elige libremente el producto que quiere consumir, lo saca de un mordisco y se lo lleva a otro lugar para comerlo con calma. ¿Y el pago? Bueno, eso se ve más adelante…

“Se lleva pan lactal, packs de panes de hamburguesas, jugos; lo que tiene ganas. Cuando Juan, el dueño, sale de la casa y deja la puerta abierta, Emo se viene para el local y se lleva lo que quiere comer”.

Mari, dueña del almacén, a El Tres

Rosario 3

Emo es tan adorable que es imposible no dejar que se lleve nada, por lo que Mari incluso le abrió una “cuenta corriente” en donde anota el costo de todo lo que se lleva, monto que Juan paga de su bolsillo posteriormente.

“Hasta suele sacar bolsas de un kilo y medio de alimento y se las lleva. A veces la cuenta es bastante abultada”, señaló la almacenera entre risas.

Muy lindo y todo, pero esperamos que Juan no haga los cálculos de cuánto ha gastado pagando las travesuras de Emo: es probable que la cifra sea bastante alta…

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