Por Cristofer García
28 julio, 2021

Manuel y Canito descansan juntos. Este policía retirado de la ciudad de Angol, al sur de Chile, tuvo una relación muy fuerte con su mascota por más de 13 años. Solo quería pasar a mejor vida junto a su amigo.

Hay relaciones que son para toda la vida, como la de una persona y su mascota. Así ocurrió con un caso sensible en la ciudad de Angol, en la Araucanía, al sur de Chile, donde un hombre fue enterrado junto a su perrito, luego de que fallecieran casi al mismo tiempo.

Manuel Illanes y Canito, su compañero peludo, desarrollaron una relación sumamente afectiva y eran casi inseparables en vida. Según reseñó el medio local Malleco 7, la historia de ambos empezó en 2007, cuando Drágica Carrasco, la esposa de Manuel, recibió un perrito de regalo.

Malleco 7

Así, este oficial de la policía retirado emprendió una nueva etapa de su vida, en compañía de quien sería su mejor amigo desde ese momento hasta el día en que diera su último aliento. Y es que, Manuel iba a todos lados con su peludo, lo protegía y cuidaba con afán.

“A veces Canito se quedaba mirando al papá durante diez, quince minutos sin despegarle los ojos. Sentía como una especie de fascinación por él”, comentó Jeanette, la hija del fallecido.

Aunque ni su esposa ni su hija han podido superar la pérdida, recuerdan con cariño el gran lazo que existía entre ambos. “El Cano era especial. Muchas veces dormía al medio de nosotros, pero siempre como cuidándolo. Manuel le conversaba y él parecía entenderlo“, contó la viuda.

Con el pasar el tiempo, el policía retirado enfermó de insuficiencia renal y su estado se deterioró progresivamente. “Y ahí era cuando le decía que al morir tenía que irse con él, aunque fuera a los pie”, recordó Drágica, sobre el último de los deseos de su esposo. Canito vivió más de 13 años con la familia antes de partir junto a su padre.

Malleco 7

Casi en paralelo, el peludo también presentó problemas pulmonares y cardíacos. “Comenzó a hincharse; tenía retención de líquidos”, dijo la madre. Además, con la ausencia de su amo, el perrito empezó a sentirse peor.

Cuando Manuel falleció, su mejor amigo solo aguantó un par de días antes de partir con él. “Nos dieron dos días para velarlo y sepultarlo. El perrito sabía. Lo esperaba, daba vueltas ahí afuera, iba y venía de un lado a otro, muy inquieto y triste. Al segundo día fui a la iglesia, al velatorio y cuando volví estaba muerto. Cayó al lado de la reja que da a la calle”, detalló su hija.

De esa forma, la familia creyó que lo más justo es que ambos descansaran en paz, juntos. Así, el cementerio les dio el permiso para que enterraran al cachorro junto a Manuel, como tanto lo quiso.

Malleco 7

“Durante el responso en la Iglesia San Francisco la gente miraba la cajita que descansaba a los pies de mi papá”, dijo Jeanette. “No lo creían. ¿Cómo, se va a ir con él…? ¡Es increíble…!, y cosas por el estilo”, añadió Drágica.

Descansan juntos.

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