Por Diego Aspillaga
27 diciembre, 2019

«Falucho» es lo más importante para Caros Quiroga, quien está dispuesto a todo por verlo de nuevo. «El perro no tiene precio para mí», asegura.

El amor de un perro no tiene precio y nadie lo sabe mejor que Carlos Quiroga, un joven oriundo de la localidad argentina de Hilario Ascasubi.

Carlos Quiroga

Su padre, quien falleció hace algunos años, le regaló a “Falucho” cuando este tenía tan solo 39 días de vida. Desde ese día, hace 6 años, se convirtieron en mejores amigos. 

Hombre y perro eran inseparables. Vivían, dormían, comían y paseaban juntos. Cada año que pasaba, Falucho y Carlos formaban un lazo cada vez más fuerte y que cautivaba a todos los que los conocían. 

Carlos Quiroga

Y ese lazo se volvió inquebrantable cuando murió el padre de Carlos. A pesar de tener el apoyo incondicional de su familia y amigos, fue el amor y la preocupación de Falucho la que sacó a Carlos adelante. 

Su amistad parecía salida de un cuento de hadas, pero hasta estas bellas historias tienen pasajes oscuros. Y ahora les toca salir de las sombras.

Carlos llegó a su casa como cualquier día y vio con horror que Falucho no estaba.

Carlos Quiroga

Lo buscó desesperado por el inmueble, por el barrio y por la ciudad sin éxito. Su mejor amigo, su recuerdo de su padre, su vida. Sin Falucho, Carlos no sabe si puede vivir. 

El hombre ha buscado ayuda por todas partes pero nada ha funcionado, Falucho simplemente no aparece. Es por esto que Carlos decidió ofrecer una gran recompensa en un último y desesperado intento para encontrar a su mejor amigo: está dispuesto a entregar su auto a quien se lo devuelva. 

Entrego este auto! Al que me diga quien tiene mi Perro!Me lo robaron de afuera de mi casa!Con que nesecidad? Con que…

Posted by Eel Pelaa Quiroga on Thursday, December 26, 2019

«Entrego este auto al que me diga quién tiene mi perro. Me lo robaron afuera de mi casa. ¿Con qué necesidad? ¿Con qué idea? Me destruyeron sacando al perro, ¿por qué no vinieron y me pidieron una cría antes de robármelo?», escribió frustrado.

«Ofrezco el auto porque es lo único que tengo, porque no hay dinero. Pero el perro vale mucho más para mí. Fue un regalo de mi padre», agregó el hombre en redes sociales.

«El perro no tiene precio para mí. Vivo solo con él desde que me lo dieron, cuando tenía 39 días de vida. Además, en el pueblo lo conocen todos porque es un animal bueno, limpio y educado», añadió.

Si bien no está seguro si su estrategia funcionará, Carlos no pierde la esperanza.

Carlos Quiroga

Se puede comprar otro auto, o puede usar el transporte público. Lo único que no puede reemplazar es el amor y la preocupación que Falucho le entregaba y en este punto está dispuesto a todo por recuperarlo.

 

 

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