Por Antonio Rosselot
21 abril, 2020

Cuando Nikolai Vasilievich Terletsky (Bielorrusia) acogió a la cachorra y preguntó a las autoridades qué podía hacer, le dijeron que debía dormirla o devolverla a la naturaleza, donde no sobreviviría. En ese minuto, Nikolai supo que él mismo debía hacerse cargo del futuro de la pequeña Vasilisa.

Si alguna vez tuvieron un invitado inesperado en casa para una fiesta o una cena, alguien para cuya presencia no estaban preparados, espérense nada más a leer esta historia: en este caso, el invitado “de piedra” fue una osa, y le fue bastante bien para sus pretensiones.

A continuación, los llevaremos al distrito de Borisov en Bielorrusia, donde un hombre llamado Nikolai Vasilievich Terletsky se topó con una enorme sorpresa: una cachorra de oso pardo, de apenas unas semanas de edad, llegó a la civilización buscando comida muy hambrienta y desnutrida. Decidió acogerla y averiguar con las autoridades sobre algún plan de acción para la pequeña, ya que no podía quedársela demasiado tiempo.

Planeta Belarus

Sin embargo, el destino le tenía guardado un gran desafío. Las autoridades señalaron que, si bien los osos pardos están en peligro de extinción en Bielorrusia, Nikolai tenía dos opciones: devolver a la osa a la naturaleza, donde claramente no sobreviviría, o derechamente aplicarle la eutanasia.

Y evidentemente, el hombre no dejó que ninguno de los dos escenarios se hiciera realidad.

Planeta Belarus

Después de que un grupo de cazadores locales se dedicara a buscar a la madre osa en los bosques de Borisov durante dos días sin respuesta alguna, Nikolai tomó la decisión de adoptar legalmente a la pequeña para darle cuidado.

Para formalizar todo, logró que un comité de expertos inventara una suerte de pasaporte para la osita, que ya había sido bautizada con el nombre de Vasilisa y que ya disfrutaba del que sería su nuevo hogar.

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Y ahora, ¿qué hará Nikolai con semejante mascota? El hombre tiene planes, de eso no cabe duda. La granja de Nikolai se enfoca en la piscicultura y armó una red de pequeñas lagunas para sus cultivos, además de tener planeado lanzar un servicio turístico.

En tanto, pretende también armar un gran recinto cerrado con un área de observación para Vasilisa, que será una gran atracción para los turistas que visiten la granja.

Nikolai Vasilievich Terletsky posando con Vasilisa. (Planeta Belarus)

Podríamos decir que Vasilisa llegó a la ciudad buscando carbón y se encontró con una mina de oro: si bien lamentablemente perdió a su madre, el destino la juntó con un hombre que quiso evitar su muerte segura. ¡Esperemos que Vasilisa pueda crecer bien para eventualmente volver a su hábitat natural!

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