Estaba sedado, deshidratado y con 41º de fiebre. Según los veterinarios, estaba al borde de la muerte.

En las fronteras de los países ocurren un montón de situaciones curiosas. Como hay personas que intentan cruzar el límite de forma ilegal, la policía está atenta a sus movimientos para impedirles el paso y además revisar sus pertenencias y requisar todo lo que sea ilícito.

Pero aún sabiendo el riguroso actuar policial, hay un montón de personas que se atreven a intentarlo. Total, en una de esas resulta…

Eso mismo pensaron tres hombres que trataban de ingresar a Estados Unidos por el paso fronterizo de Brownsville, en Texas, cerca del Río Bravo. Sin embargo no tuvieron éxito, pues el agente Marshall Maynard los alcanzó a descubrir y no les quedó otra que arrancar.

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En el escape, los hombres soltaron una bolsa de lona negra y así pudieron correr más rápido, antes de que el policía pudiera detenerlos.

Intrigado, el agente Marshall se acercó a la bolsa y la abrió: dentro había un cachorro de tigre de 4 meses de edad, acurrucado e inmóvil, pues probablemente estaba sedado.

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Enseguida lo llevaron en patrulla donde un hospital veterinario para que recibiera asistencia médica, pues no se veía en muy buen estado. Según los médicos, el cachorro estaba “al borde de la muerte” y tenía una temperatura corporal de 41º grados. 

Si hubiese permanecido 30 minutos más dentro de la bolsa, hubiese muerto.

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Luego de recibir el tratamiento adecuado, el pequeño tigre quedó al cuidado del Zoológico Gladys Porter, donde terminó de recuperarse. Rápidamente aumentó de peso y su pelaje volvió a brillar.

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Ahora con 31 kilos, el cachorro está lleno de energía y ganas de jugar:

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