Por Catalina Maldonado
9 octubre, 2020

Tras atacar al gato de su vecino, el perro llamado Zuma fue puesto en una perrera y es examinado por la policía hasta el día de su juicio. Por su lado, sus dueños dicen que la agresividad jamás fue característica de su mascota y merece una segunda oportunidad.

Lo que parecía un accidente o tomado como un “error”, para este Husky siberiano atentar contra el gato de sus vecinos le costará muy caro según ha contando su familia, quienes están desesperados llamando a la justicia para que se apiaden de su perrito. 

Todo ocurrió cuando el perro de 12 años llamado Zuma irrumpió en el jardín de su vecino en Denver a principios de agosto y tras una revuelta, terminó por matar al gato atigrado de siete años. A pesar de que cometió el acto, hoy sus dueños alegan que no merece ser sentenciado a muerte por el hecho. 

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Lo cierto es que tras el ataque, la policía llegó a la casa del perro y fue llevado de inmediato a una perrera donde se le practicaron los primeros analisis para determinar su final en un juicio que está próximo a comenzar.

Sus dueños, Kevin y Valerie Wickham, están a la espera de la fecha para el juicio de Zuma en la corte donde, según explican, podría ser exonerado por completo de matar al gato, también podría ser expulsado de la ciudad o incluso sacrificado si se considera peligroso.

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Para ellos, el hecho no debe llegar a instancias de muerte pues aseguran que “la matanza no es una característica de su mascota, a quien tuvo cuando era cachorro”. Además Kevin cuenta que “fue solo en este momento en el que perdí la pista de Zuma, y ​​algo sucedió”.

Kevin y su esposa Valerie ahora tienen permitido una visita semanal al Refugio de Animales de Denver para ver a Zuma, y ​​dicen que el tiempo bajo custodia está afectando la salud mental de su mascota. “En nuestras dos últimas visitas, no estaba emocionado. Simplemente andaba como un ciclomotor. Se puso contra la jaula, ha sido muy duro…” dijo su dueño.

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Ahora ambos exigen que sea de vuelto a su familia pues, según agregó Valerie, “es en gran medida nuestro hijo” y merece una segunda oportunidad tras una única vez que cometió el error de atacar al gato.

A pesar del terrible hecho para la familia del felino, creemos que no hay maldad en el corazón de este Husky. 

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