Por Daniela Morano
6 febrero, 2019

Su dueña estaba a punto de darse por vencida cuando luego de mirarse, Prince no la reconocía. Pero no podía dejarlo ahí.

El pasado mes de octubre del 2018, Kari Yarbrough conducía a casa en su coche con sus perros cuando se vio en medio de un accidente. Su coche se resbaló y salió de la vía. Si bien nadie salió herido, Kari fue detenida pues tenía una orden de arresto hace tiempo y sus perros fueron llevados a un campo en los alrededores del pueblo.

Prince, su amado perro, era uno de los que había sido dejado allí. Creyendo que una vez fuera de prisión podrían reunirse, Kari se dirigió directamente al lugar donde fueron abandonados, pero allí se enteró que Prince había logrado escapar.

En Facebook subió una foto del perro y rogó a todos sus amigos y desconocidos que por favor la ayudaran a encontrarlo. Fue entonces cuando Monika Courtney, defensora de animales, se contactó con ella ofreciéndole toda la ayuda que podía para encontrar a Prince.

KDVR

Kari y Monika pasaron todo el invierno buscándolo en los bosques pero a medida que los días pasaban, más seguras estaban de que jamás lo encontrarían. Hacía frío y vivían rodeados de depredadores, cosa que disminuía aún más sus chances de encontrar al pequeño.

La búsqueda no fue fácil. Instalaron trampas, revisaron cámaras de seguridad, y gastaron todo su dinero en comida para intentar atraerlo de regreso a casa.

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Algunas personas decían haber visto a Prince, pero su tiempo solo al parecer lo había cambiado. No se atrevía a acercarse a la gente. «Se pueden convertir en perros callejeros en semanas. Es como si un switch se apagara en sus cabezas», aseguró Monika al medio local KDVR.

Unos días antes de navidad, ya habiendo perdido toda esperanza, Kari vio una huellas en la nueve. 96 días después de su escape, dueña y mascota se vieron a los ojos nuevamente, aunque él no parecía reconocerla. «Es devastador para alguien cuya vida está dedicada a su perro».

Prince volvió a escapar pero un par de días después lo encontraron detrás de una iglesia, donde lo atraparon y llevaron a casa. Estaba cubierto de pulgas y desnutrido, pero ha sido tratado por profesionales y de regreso con su familia. Kari no podría estar más feliz.

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