Sólo intentaba protegerse.

En Maine y Massachusetts, las focas generalmente nacen entre diciembre y febrero, y solo permanecen alrededor de 16 días con su madre y luego se independizan. Como son tan pequeñas, las olas grandes y los vientos pueden ser una gran amenaza para ellos. Se pueden perder, herir e incluso morir.

Temprano, como todos los días, un transeúnte iba caminando por un terreno cubierto de nieve en Seabrook, Massachussetts, para llegar puntual a su trabajo.

Sin embargo, de lejos pudo ver que al costado del camino había algo extraño que parecía una roca o restos que podrían haber quedado de la tormenta que había pasado por el lugar durante el fin de semana. A medida que se fue acercando, notó que la “roca” respiraba, así que preocupado, se aproximó lo más que pudo para ver de qué se trataba.

Seacoast Science Center

Era una foca herida por la tormenta, que necesitaba ayuda urgente.

“Probablemente llegó a causa de la marea extremadamente alta cerca de las 2 de la mañana, como resultado de la tormenta” dijo a The Dodo Ashley Stokes, gerente de rescate del Seacoast Science Center (SSC). “Una vez que estaba lejos del agua, probablemente se dio cuenta de que era un mejor lugar para no ser golpeado por las olas y se quedó allí. Desafortunadamente, no se dio cuenta de que no era un buen lugar para él“, agregó.

La foca resultó ser muy pequeña, tenía dos meses y probablemente si el transeúnte no la hubiese ayudado, podría haber sido atropellada fácilmente. 

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Una vez que se informó que había un animal marino en la vía, la policía llegó rápidamente al lugar para proteger a la foca y evitar que los autos siguieran pasando, hasta que fuera rescatada por el equipo de SSC.

Una vez que estuvo a salvo, fue llevada a un estacionamiento cercano para examinarla. Para sorpresa de todos, el animal no opuso resistencia ni tampoco se comportó de manera agresiva. Por eso mismo, supieron que su estado era crítico y probablemente moriría si no recibía la ayuda adecuada.

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“Pudimos determinar de inmediato que él no era “él” cuando llegamos por primera vez al lugar. Debería haber sido muy agresivo“, explicó Stokes. “Pero este pequeño nos permitió ponernos a su lado y moverlo a la perrera, sin luchar“.

Estornudaba y tosía mucho, además de estar bajo peso.

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Pero en el centro de rehabilitación del National Marine Life Center, hicieron todo lo posible para que el animal se recuperara. Lo apodaron como “Saco” y descubrieron que estaba deshidratado y tenía el nivel de azúcar en la sangre extremadamente bajo. Como no había sufrido fracturas o alguna lesión grave, estabilizarlo era mucho más fácil.

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En sólo unos días, Saco ha comenzado a recuperar la energía. Ahora emite ruidos y pronto comenzará a comer pescado por sí mismo otra vez.

Cuando se recupere por completo, será lanzado nuevamente a donde pertenece.

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