Por Alejandro Basulto
21 abril, 2020

Se trataba de un hombre de tercera edad, visiblemente cansado, pero que aún así hizo todo lo que estaba a su alcance para que su compañero estuviera bien.

Esta historia transcurrió en Yucatán, en tiempos de COVID-19, pero esta grave pandemia y enfermedad, afortunadamente, en esta ocasión no es la protagonista. Sino que más bien, el amor de una persona hacia su compañero animal, por más que no tenga ni siquiera el dinero para garantizarse para sí mismo un buen pasar. El anciano que protagoniza este inspirador momento, demostró que sin tener mucho dinero, el amor se pudo manifestar en su forma más pura.

Carlos Alberto Lizcano Santos

Porque no importa lo que un lleve en su billetera, sino más bien, lo más valioso, es el tamaño del corazón de la persona. Pudiendo verse esto con uno de los seres vivos más leales y amorosos: los perritos. Lo que sabe muy bien Carlos Lizcano Santos, un hombre que adora a su perrito, un adorable pitbull con esmoquin, y por lo tanto, de seguro para él, la escena que vio, le llegó en lo más profundo de su ser.

Carlos Alberto Lizcano Santos

Debido a que en algún momento, habrá estado caminando o manejando su automóvil por Yucatán, en Valladolid, México, cuando de repente, se encontró con un señor de tercera de edad, aparentemente indigente, que llamativamente llevaba en su espalda a un perrito. Con unos amarres sin que incomodaran al canino, este noble anciano, cargaba a este leal animal para que no sufriera los efectos del sol y el calor en el suelo en sus patitas. Carlos le sacó una foto para después compartirla.

«Le pregunté por qué lo cargaba y él respondió: ‘porque el pavimento le está quemando sus patitas y no puede caminar’
¿Quién dijo que el amor de verdad tiene que ver con las cosas materiales? ¡Amor en su máxima expresión el día de hoy! (…) El amor es acción»

– escribió Carlos Lizcano Santos en su perfil de Facebook.

Carlos Alberto Lizcano Santos

A pesar de tal vez ni siquiera tener dinero para comprar una rica comida de perros, o para él mismo, con lo poco que tenía, este señor se preocupó de darle lo mejor que podía a su compañero canino. Y su esfuerzo y su amor sin límites, traspasó fronteras.

Tanto así, que hoy este señor, que cuida también a otros más de 15 perros, está recibiendo ayuda desde diferentes personas para seguir adelante con su tarea en pos de la protección de estos leales animales.

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