Por Daniela Morano
11 enero, 2019

No olvidaría con facilidad al hombre que se fijó en ella y la acarició.

Como dueña de un gato, sé que pueden ser muy sociables si conocen bien a una persona. Aunque tengan miedo del mundo y vean todo como una posible amenaza, eso no quiere decir que no sean amistosos y muy cariñosos, especialmente con personas con las que crean un lazo especial.

Connor Maning había roto con su novia hace poco y no se sentía del todo bien, como ocurre cuando uno rompe con alguien. Supuso que salir a caminar solo despejaría su mente, así que eso hizo varios días. Uno de esos días se encontró una pequeña gatita.

Connor Manning

Cubierta en pulgas y sin hogar, Connor se acercó a acariciarlo y luego continuó su camino.

Pero cuando miró hacia atrás pudo ver que la gatita no estaba preparada para que esas caricias terminaran. Lo estuvo siguiendo un buen rato, y aunque le daba pena, no estaba dentro de sus planes adoptar una mascota.

Connor Manning

Cinco cuadras más adelante la gata seguía atrás suyo, no se daría por vencida. Decidió tomarla y llevarla a su casa mientras tanto, pero sin querer adoptarla.

Connor Manning

No pensó que la quería tanto hasta que un día llego y la gatita ya no estaba en el jardín de su casa. Menos mal unas horas después apareció afuera maullando, demandando que la dejaran entrar.

Connor Manning
Connor Manning

La nombró Sock y la llevó al veterinario donde la examinaron y verificaron que todo estaba en orden. Pero quien no estaba bien era Connor: era alérgico a los gatos.

Un compañero de trabajo la cuidó mientras encontraba una solución y poco después pudo llevársela de regreso a su casa, donde ahora pertenece. Ahora los dos pueden acompañarse y cuidar del otro.

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