Por Javiera Irarrázaval
8 octubre, 2018

Un grupo de científicos de la Universidad de Lancaster llegó a esta conclusión analizando el tejido cerebral de 37 personas fallecidas.

La contaminación es un grave problema que está afectando a la gran mayoría de las ciudades del mundo, y lamentablemente está afectando a la población mundial. En Latinoamérica tenemos uno de los índices más altos de contaminación, y al parecer esto afectaría a nuestro cerebro ¿Cómo?

Así lo evidenció un estudio de la Universidad de Lancaster en Inglaterra quienes afirman que las Nanopartículas que provienen de la contaminación ambiental, podrían causar enfermedades cerebrales como el Alzheimer.

Este estudio, basado en casos registrados en Ciudad de México, pone en evidencia «partículas menores a 200 nanómetros son lo suficientemente pequeñas como para entrar al cerebro a través del nervio olfativo». tal como lo indica la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) de Estados Unidos.

Los investigadores de la Universidad de Lancaster, dirigidos por la profesora Barbara Maher analizaron muestras de tejido cerebral de 37 personas fallecidas para llegar a esta conclusión.

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En los datos publicados, explican que en la capital mexicana, 29 muestras eran de habitantes entre 3 y 85 años, en los cuales existía un elevado índice de contaminación, y de 8 ancianos de la ciudad de Manchester en Reino Unido, quienes tenían diferentes niveles de enfermedades neurodegenerativas.

Según los autores, las partículas halladas son parecidas a las  «nanoesferas» de óxido de hierro, que son abundantes en la contaminación urbana como resultado de la combustión y su presencia en el cerebro es sumamente tóxica, aunque no se puede determinar todavía, si desempeña algún rol en enfermedades como el Alzheimer.

«No existen aún conocimientos suficientes para determinar si esta fuente externa de magnetita procedente de la contaminación ambiental constituye un factor en la enfermedad», advirtió Joanna Collingwood, de la Universidad de Warwick a la Agence France-Presse.

Según Peter Dobson, de la misma institución y que tampoco participó en la investigación, «otros estudios apuntan a un origen externo de la magnetita hallada en el cerebro, pero aún no podemos estar absolutamente seguros».

¿Qué crees tú? ¿La contaminación influye en el desarrollo de estas enfermedades?

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