Por Pamela Silva
3 septiembre, 2019

Para atraparlos los pescadores asustan a los grupos en alta mar y luego los arrinconan en bahías pequeñas, donde son asesinados o capturados. Japón es un país muy avanzado en muchas cosas, pero tan ciego en otras 😔

La zona de Taiji en Japón tiene una horrible tradición: cazar delfines. Desde el primero de septiembre hasta abril los pescadores trabajan para atrapar cuantos delfines puedan, ya sea para consumirlos como alimento o para venderlos a privados o parques zoológicos.

La técnica que usan suele ser la misma cada año: asustar a los grupos de delfines en alta mar, llevarlos hacia bahías más pequeñas donde pueden arrinconarlos y asesinarlos de forma masiva. Si tienen suerte, solo serán capturados.

Desde hace años esta “tradición”, como la definen los japoneses, ha sido motivo de criticas y denuncias de varias organizaciones conservacionistas, que lamentablemente nunca han logrado cambiar su postura.

Sea Shepherd Conservation

Así que este primero de septiembre, como cada año desde hace años, se reanudó la caza de los delfines. La organización conservacionista Ric O’Barry’s Dolphin Project, una de las críticas más vocales sobre esta práctica, han seguido a las embarcaciones pesqueras.

Y lo seguirán haciendo durante los seis meses que dura la temporada de caza de delfines, para generar un registro de la brutalidad de los pescadores en el cumplimiento de su “tradición”.

“En el segundo día de la temporada de caza de delfines en Taiji, los cazadores lograron localizar una manada de delfines. Justo antes de las 10:00 a.m., nuestro equipo detectó los signos reveladores de un avistamiento, mientras el humo negro salpicaba el horizonte. Si bien aún no se podían ver delfines, sabíamos lo que estaba sucediendo: los delfines migratorios que se acercan a la costa de Taiji en busca de comida huían ahora para salvar sus vidas, intentando escapar del sonido ensordecedor de los barcos mientras sus motores se acercaban”.

Ric O’Barry’s Dolphin Project.

Liz Carter

A las 10:30 a.m., varios ejemplares exhaustos fueron conducidos a una ensenada, dondes las redes estaban preparadas para evitar su escape, su destino estaba sellado. Identificamos la pequeña manada como los delfines de Risso (calderón gris o delfín gris, Grampus griseus). Probablemente era una sola familia. Los sonidos de su lucha se podían escuchar en toda la ensenada. Luego, uno por uno, cesaron los golpes mientras se mataba a cinco delfines. Sus cuerpos fueron arrastrados a los barcos de carga que los esperaban y luego llevados a una planta de procesado para alimentación humana, una práctica que conlleva graves riesgos para la salud de quienes los consumen”. 

Ric O’Barry’s Dolphin Project.

Japón es un país tan avanzado en muchas cosas, pero tan cegado y necio en otras.

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