Por Catalina Maldonado
13 enero, 2021

Luego de que cazadores furtivos le quitaran la vida a su madre, esta bebé rinoceronte quedó sola en el mundo, aunque pronto su salvadora llegaría para rescatarla. Desde entonces, Jamie y la pequeña Jamila tienen una estrecha relación.

La vida de animales salvajes en sectores como Sudáfrica es bastante complicada, pues mientras luchan contra la sequía, la falta de alimentos y la supervivencia de sus razas, a la vez están constantemente amenazados por cazadores furtivos quienes les quitan la vida para comercializar sus pieles, venderlos o bien por simple “diversión” justificada bajo el nombre de “deporte”. Sin embargo, existen cientos de organizaciones que trabajan para detener esto y proteger a animales en peligro. A ellos los llamamos héroes. 

Y justamente una heroína de esas que no tiene capa pero sí mucha valentía es quien le ha dado la oportunidad a cientos de rinocerontes de vivir una vida digna y sin amenazas. Jamie Traynor es su nombre y trabaja como voluntaria para salvar vida de esta especie.

Instagram @j.traynor

A través de la asociación sin fines de lucro, The Rhino Orphanage, ubicada en Limpopo, Sudáfrica, Jamie ha conseguido ocuparse de rinocerontes huérfanos o heridos que han sido víctimas de la caza furtiva, donde justamente ha visto a miles de animales pasar por su cuidado aunque, nunca se encariñó tanto como la bebé rinoceronte llamada Jamila. 

La joven sudafricana, que creció en la naturaleza y ama a los animales, siempre había mostrado un enorme compromiso por cuidarlos y desde entonces ha participado en cientos de rescates de estas pobres criaturas, donde el caso de Jamila realmente la marcó. 

Instagram @j.traynor

La cachorra rinoceronte fue rescatada fines de 2018, cuando solo tenía unas pocas semanas, después de su madre fue capturada y asesinada por cazadores furtivos. Jamie se dispuso a llevarla a un lugar seguro y cuidar de ella como lo hacía con otros animales, aunque claro, la bebé logró robar su corazón.

Instagram @j.traynor

Durante varios días, Jamie se hizo cargo de la pequeña Jamila y durante la noche la hacia poner en cuclillas sobre sus piernas para que sintiera calor y afecto. La joven no solo se transformó en su madre adoptiva, sino que también se convirtió en su amiga y mayor cómplice durante los juegos de barro, siestas y refrigerios.

Con un lazo tan estrecho, el tiempo no ha hecho que nada cambie entre ellas y si bien la “bebé” rinoceronte ya tiene tres años de edad, cada vez que ve a Jamie se comporta como aquella cachorrita que necesitaba que la acunen entre sus piernas. Le estará siempre agradecida por darle el calor que su madre no pudo darle.

Acciones como las de Jamie y tantas otras personas que trabajan salvando vidas animales, nos dan esperanza de un futuro donde podamos vivir en paz y respeto.

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