Por Antonio Rosselot
30 julio, 2020

TJ Minutillo quiso alimentar su perfil de Instagram posando junto a este ejemplar de tiburón toro. Lo devolvió al agua después, pero igualmente demostró una tremenda falta de empatía con los seres vivos y la naturaleza.

Hay cosas que nunca vamos a llegar a entender, como la necesidad de los seres humanos de demostrarse superiores al resto de los animales, incurriendo en actos realmente terribles para lograrlo. En este caso, un joven de 21 años de EE.UU quiso medir su hombría cazando a uno de los seres vivos más grandes del océano, sin razón alguna.

El pasado sábado 25 de julio, TJ Minutillo estaba pescando en las costas de la playa Nickerson, en Long Island (Nueva York), cuando de repente sintió un fuerte tirón en su red de pesca. Luego de una buena cuota de esfuerzo junto a los dos colegas que lo acompañaban, logró sacar el botín a la superficie.

IG: @tjminutillo

Cuando alguien está pescando en una playa, lo último que espera sacar es un tiburón. Pero Minutillo pescó literalmente a un tiburón toro de 2 metros y medio de largo, lo que dio pie a una manifestación bastante criticable: el joven, extasiado por su captura, se tomó fotos junto al tiburón en la costa, pavoneándose de haberlo cazado y preocupado de alimentar sus redes sociales.

Cuesta pensar que alguien celebre haber dañado a un animal. La pesca puede ser justificada en cuanto sea una actividad de supervivencia, pero hacerlo meramente por diversión es algo bastante perverso. Minutillo señaló al Southwest Dutchess Daily Voice que sólo se hizo unas pocas fotos antes de devolver al tiburón al agua, pero el daño ya estaba hecho.

Y lo más desconcertante de todo es que Minutillo, estudiante de una universidad en Carolina del Sur, lleva prácticamente toda su vida pescando, especializándose en los peces grandes. Cuenta que en su vida ha cazado más de 300 tiburones trozo, los que son mucho más indefensos que el ejemplar de ahora.

IG: @tjminutillo

«Siempre me ha fascinado el océano en general, así que creo que es genial ver a los tiburones dando vueltas por aquí (…) la mayoría de las veces son inofensivos, pero a veces pasan cosas raras».

TJ Minutillo al New York Post

Sin embargo, hay que mencionar que la cultura y la sociedad consideran al tiburón como una amenaza para el ser humano, y justifican terminar con su vida para eliminar el riesgo. Minutillo tiene razón: sólo se ponen agresivos si los molestan o incomodan. Y nosotros somos expertos en irrumpir sin respeto en la vida de los seres vivos.

En cuanto a Minutillo, esperamos que sus seguidores puedan comentarle y criticar su atrocidad para que se dé cuenta del daño que hace, aunque después devuelva sus pescas al agua.

IG: @tjminutillo

Quizá si fuese él el que termine con el anzuelo clavado de vez en cuando, podría ponerse en el lugar de los animales.

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