Por Leonardo Granadillo
11 septiembre, 2019

Dicen que no es bueno aferrarse a nada ni nadie porque en algún momento eso se va a acabar, pero no hay nada más reconfortante que sentir que lo diste todo ❤

La vida es un instante por más trillado que suene, un día estamos rodeado de todas las personas que queremos y de repente nos encontramos prácticamente solos. Los momentos es lo único que nos quedan de la noche a la mañana y es por ello que no hay que limitarnos al darle amor a esa persona especial que tenemos.

Y es que aunque algunas personas lo nieguen, a todos nos hace falta alguien y no necesariamente debe ser una pareja o miles de amistades, sino también puede ser una mascota, un compañero, un ser vivo con el cual nos volvamos uno.

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Se forma un lanzo indescriptible, más aún cuando tienes a ese ser vivo desde pequeño, verlo dar sus primeros pasos, compartir grandes momentos y las dificultades de una dura enfermedad, es algo que hay que vivirlo para comprenderlo.

Me topé con la imagen de este hombre que perdió a su caballo y fue inevitable no sentir pena por él. Sin importar su color de piel, su raza, su especie, cuando un amigo se va el dolor es indescriptible, queda en nosotros un vacío que nunca será llenado y que solo puede superarse guardando los buenos recuerdos.

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La invitación es que valores a los que te rodean como si fuera la última vez que los vayas a ver, porque nunca sabemos que eventualidad se nos pueda presentar en el camino, y buena parte de las veces no tenemos oportunidad de despedirnos. No solo perros y gatos son mascotas que se ganan nuestro amor, podemos sentir amor sincero por cualquier ser vivo.

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