Por Lucas Rodríguez
15 septiembre, 2020

Nadie más podía cuidar de esa futura madre, así que María Lourdes Lopez le hizo un espacio en su departamento. Hoy vive en una casa y su patio está dedicado a sus perros.

Dicen que las personas no elegimos lo que nos apasiona, sino que esas actividades nos escogen a nosotros. Es lo que se esconde detrás de la pasión que quienes se dedican a lo que sienten que llegaron a la tierra para hacer, pueden realizar día a día, sin sentir que se agobian o que se transforma solo en un trabajo más. Cuando hablamos de las personas que realizan trabajo de caridad, ya pasamos a otra dimensión. Estos ejemplos de la sociedad no esperan otra cosa aparte de convertir sus energías en ayuda y apoyo a la sociedad. O también, a las mascotas que convierten nuestra experiencia en sociedad en algo muchísimo más que el paso de las horas y los días. 

Facebook: Pancho Cavero

María Lourdes Lopez tiene una historia de ese tipo. Ingeniera de sistema de profesión, lo que de verdad la apasiona en la vida es darle una segunda oportunidad a las mascotas que la necesitan.

Facebook: Pancho Cavero

Hoy María Lourdes es la administradora de “La Casita de Lulú”, un refugio personalizado, donde se dedica a cuidar de las mascotas que rescata e intentar conectarlas con futuros dueños.

Facebook: Pancho Cavero

A pesar de que siempre le gustaron las mascotas, su historia con ellas tuvo más con los designios del destino, que con una decisión muy consciente de ella misma. Muy cercana a los alumnos que enseñaba en la universidad, una tarde María recibió un llamado de uno de ellos. Le contaba que tenía una perrita rescatada y no sabía qué hacer con ella. La profesional le dijo que no tenía espacio ni las capacidades para recibirla, pero cuando sus alumnos insistieron, ella dijo que les diera una hora. 

Facebook: Pancho Cavero

Desgraciadamente, ellos ya estaban en el hall de entrada de su edificio. María recibió a la perrita, con la intención de recibirla un par de días, hasta encontrarle un dueño. Pero rápidamente se encariñó con ella. Cuando descubrió que estaba preñada, ya era demasiado tarde: ya era parte de su familia. 

Facebook: Pancho Cavero

Esa primera experiencia la llevó a darse cuenta que lo que quería hacer en la vida, era ayudar a los perritos. Hoy en día ya tiene varios, que juegan, saltan y se mordisquean entre ellos. María Lourdes es feliz entre ellos, solamente sintiendo que termina su tarea una vez les ha dado una segunda oportunidad en la vida. 

Su historia es una de ejemplo y esfuerzo, del tipo que nos gusta escuchar cuando necesitamos un poco de apoyo en las mañanas.

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