Por Francesca Cassinelli
24 octubre, 2016

¡Nooooooooooo!

No, ciencia. Con esto no. Pueden hablar mal del azúcar, decir que tenemos que hacer ejercicio regularmente y advertirnos que escuchar la música a volumen alto puede hacer daño a nuestros oídos. ¡Pero no se metan con mi perro! Dejaré que lama mi cara cuantas veces quiera: al llegar del trabajo, al salir en la mañana, al darle comida, al pasar a regar mis plantitas.

Resulta que el doctor Neilanjan Nandi, un profesor de medicina en la Universidad Drexit nos recomienda no «darnos besos» con nuestros perros.

El especialista nos advierte que los hocicos de los animales albergan «gran cantidad de bacterias, virus y levaduras», según detalla el New York Times. 

El médico dice que los perros tienen proteínas en su saliva que ayudan a sanar sus propias heridas, pero que también posee organismos para los que los humanos no estamos preparados.

Otro problema es que los perros tocan con su lengua y su hocico el excremento y ano de otros animales, por lo que pueden traspasarnos algunas bacterias que pueden provocar enfermedades gastrointestinales severas.

Pero no todo es oscuro, la doctora Leni Kaplan de la Universidad de Cornell nos da una visión más positiva:

«Cuando la saliva de un perro toca la piel humana, especialmente en una persona sana, es extremadamente improbable que cause problemas, ya que habrá poca absorción a través de la piel».

-Leni Kaplan, citada en el New York Times-

 

La recomendación de la doctora Kaplan es que tu perro no te lama ni en la nariz, en la boca, ni en los ojos.

Esos lugares permiten que las enfermedades se transmitan más fácilmente.

Además, si tienes un perro en casa debes recordar lavar bien tus manos con agua y jabón antes de comer, tener sus vacunas al día y mantenerlo lejos del excremento de otros animales.

¡Ve a hacerle cariño a tu regalón!

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