Por Antonio Rosselot
3 mayo, 2021

Mediante un bello relato e ilustraciones en acuarela, “Lobito por el camino” narra las peripecias y aventuras de este peludo, que en 2004 se perdió en la ciudad de Salta (Argentina) luego de haber ido con su gente a celebrar una fiesta religiosa. El can logró llegar de vuelta a su pueblo natal, donde se convirtió en ídolo y le hicieron una estatua.

Si bien las historias de nosotros, seres humanos, han sido registradas y contadas de generación en generación a lo largo de toda nuestra existencia, también hay algunas de estas historias que no están protagonizadas por humanos y que son igual de inspiradoras. Pensemos en la historia del perrito Hachiko, por ejemplo.

En este caso, una escritora y una ilustradora —ambas de Argentina— se unieron para crear un bello libro infantil que cuenta la historia de Lobito, un perro que, después de perderse en 2004, caminó cientos de kilómetros para retornar a su hogar en el pueblo nortino de San Carlos, provincia de Salta.

El Tribuno

El libro se llama “Lobito por el camino”, en el que gracias a la pluma de Mónica Rivelli y el pincel de Gabriela Fontana, podemos conocer las peripecias de Lobito, que en el año mencionado se perdió en la ciudad de Salta cuando fue con su gente a celebrar la fiesta del Milagro. De hecho, el can tiene su propia estatua en San Carlos, la que conmemora su odisea.

En 96 páginas, el libro narra las aventuras de este perrito y lo que se habría encontrado —según la autora— en los casi 400 kilómetros que hizo a pie de ida y vuelta entre Salta y San Carlos. Las ilustraciones de Fontana, en tanto, están inspiradas en sus años de infancia viviendo por la zona de los Valles Calchaquíes, donde se encuentra San Carlos; por lo mismo, pudo ilustrar la historia con imágenes muy propias de ese bello lugar.

El Tribuno

Mónica contó a El Tribuno que, para describir mejor las acciones del personaje, se inspiró en su perrito Noha, a quien observó para ver sus reacciones y hacer que Lobito fuese lo más “perruno” posible, valga la redundancia. Por lo mismo, no quiso darle características humanas a su protagonista.

“Me limité a lo que podía hacer un perro que, la verdad, no son muchas cosas. Presté atención a cómo expresan la alegría y el cariño, cómo demuestran que están tristes y cansados (…) Noha me ayudó a escribir, fue mi compañero de tareas”.

—Mónica Rivelli, autora del libro, a El Tribuno

De acuerdo a la autora, este libro es para grandes y pequeños y tiene dos lecturas: por una parte el viaje físico de Lobito para reencontrarse con los suyos, y por otro lado más profundo, el camino que todos hacemos en nuestras vidas.

Radio Cafayate

“Lobito somos todos. Cuántas veces somos Lobitos en el camino: desperfectos, débiles y nos levantamos desde el suelo con más fuerza (…)”.

—Mónica Rivelli, autora del libro, a El Tribuno

Lobito ya no está con nosotros, pero su recuerdo quedará siempre presente en la estatua de San Carlos y, ahora, en este bello libro ilustrado. ¡No hay homenaje más bello que ese!

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