Por Romina Bevilacqua
14 noviembre, 2014

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El rio Pasig, de Manila, fue declarado biológicamente muerto en la década de 1990, pero esfuerzos innovadores lo están trayendo de nuevo a la vida. Cuando se trata de métodos de limpieza para las vías fluviales más contaminadas del mundo, el uso de hierbas no es probablemente la solución que inmediatamente se viene a la mente. Pero una asociación innovadora en Filipinas, está utilizando un cartel flotante de 88,5 metros de largo y hecho de plantas de vetiver, para purificar el increíblemente sucio río Pasig de Manila. Al mismo tiempo que flota en las contaminadas aguas, entrega un mensaje de esperanza que dice: «Un rÍo limpio pronto».

Mucha gente no conoce el vetiver y si lo hacen probablemente lo asocian a la clásica colonia de hombres Guerlain –ya que es su ingrediente principal–, pero resulta que esta hierba no invasiva, que es nativa de la India, brota hojas duras que tienen poderosas habilidades de limpieza. La compañía de cosmética natural Shokubutsu Hana, la Comisión de rehabilitación del río Pasig, Vetiver granjas de Filipinas y la Agencia de publicidad local TBWA\SMP se unieron para crear el cartel de la planta.

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Según el sitio web de Shokubutsu Hana, la hierba atrapa la suciedad, absorbe los nitratos, fosfatos, metales pesados como el plomo y los productos químicos agrícolas del agua. Esta empresa  se ha comprometido a crear productos de cuidado personal que no envenenan el agua cuando son llevados por el desagüe y decidieron comunicar esa promesa de una manera que también hace la diferencia: según señalan,  el cartel de pasto vetiver puede limpiar hasta 8 mil galones de agua por día.

Antes de la Segunda Guerra Mundial, las mansiones de los residentes ricos de Manila alinearon gran parte de los bancos del Pasig. Pero en la era de posguerra, como fue el caso en muchas ciudades de todo el mundo, okupas y fábricas tomaron su lugar. Décadas de contaminación industrial y de aguas negras que se vertieron en el río, llevaron a que este fuera declarado biológicamente muerto en la década de 1990. Sin embargo, los esfuerzos para restaurar el canal solo comenzaron a ser efectivos en 2010.

Aunque muchos de los okupas ilegales siguen viviendo en las numerosas villas de emergencia a lo largo del río, el sitio Shokubutsu Hana dice que el cartel es un recordatorio al público a dejar de tirar basura en la vía fluvial de la ciudad. Por supuesto que esta idea, junto con la cartelera en Perú que se alimenta de smog, no sería necesario si la gente no contaminara en primer lugar. Pero, hasta que llegue ese nirvana del medio ambiente, es bueno ver que esta cartelera en el agua está haciendo su parte.

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