Por Maximiliano Díaz
9 marzo, 2018

Una hermosa historia que recuerda que todos los animales deben ser amados por igual.

Probablemente cualquier persona que haya visitado un refugio de animales, esté enamorado de los gatos enanos. Esos pequeños felinos que, en ocasiones, ni siquiera logran llegar a ser más grandes que sus propios hijos y que, con solo una mirada, nos roban el corazón. Según muchos funcionarios de refugios a lo largo de todo el mundo, ese tipo de pequeños gatos, suelen ser los que se adoptan más rápido de todos.

Facebook/Kanga Roo

Roo fue descrita como la más pequeña de su camada. La pequeña fue dejada en un refugio en abril del 2016. Ella había sido separada de sus hermanos, y era la más pequeña de todo el grupo que había nacido.

Cuando Marnie Russ, una empleada del refugio, vio a Roo, la gatita inmediatamente le robó el corazón. Pero, al acercarse a ella, vio que algo andaba mal con sus patas. En sus propias palabras:

“Ella era bastante más pequeña que sus hermanos, y los empleados del refugio notaron que caminaba de un modo muy extraño”.

Facebook/Kanga Roo

El personal del refugio le hizo a Roo una prueba de Rayos-X, y descubrió algo bastante extraño: Roo tenía hidroplasia radial, una extraña condición de los huesos de los mamíferos que la dejó sin extremidades en sus codos. Haciéndola ver más como un pequeño conejo, o un canguro.

Facebook/Kanga Roo

En un principio, Marnie se llevó a Roo solo para ser un hogar temporal, pero “la gatita canguro” le derritió el corazón, y Marnie supo que deberían estar juntas para siempre.

Con la ayuda de Marnie, Roo ha podido mejorar un montón. Según su dueña:

“Aprendió a usar las patas delanteras como un gato normal haría. Así que, si no conoces su historia, seguramente jamás pensarías que algo anda mal con ella, excepto que da pasos un poco más cortos que el resto”.

Facebook/Kanga Roo

Ahora, ambas pasan sus días llenas de amor y cariño, y Roo no puede dejar de darle a Marnie todo el amor del mundo.

Facebook/Kanga Roo

Seguramente, si Roo y Marnie nunca se hubiesen encontrado, la pequeña jamás habría tenido un hogar, y jamás habría podido tener una vida justa por las condiciones físicas que le fueron dadas. Sin embargo, al final sí lo hicieron, y resultó ser la mejor gata de todas. Esto es solo para que recordemos que los animales “dañados”, o “defectuosos”, como algunos los llaman, son igual de inteligentes y sensibles que los otros, y siempre estarán igual de dispuestos a darnos por siempre su amor y lealtad. No seamos superficiales. Al menos, no con los animales.

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