Por Francisco Armanet
29 diciembre, 2017

¡Ni con tu mejor amiga lograrás ESA selfie tan genial!

Cuando todos pensábamos que sólo el ser humano era capaz de encontrar belleza en los deportes, un pequeño y poco conocido tipo de canguro australiano sorprendió con un increíble passing-shot al fondo de la cancha que nos dejó sin posibilidad alguna de reacción. Sentimos la pelota golpear en la lona y al público ovacionar el merecido triunfo que el quokka se llevaba para la casa. El mensaje implícito en la victoria era claro: todos los animales saben de tenis.

Y claro, saber de tenis sin idolatrar a su eterno monarca es imposible. Por eso es que cuando Roger Federer pisó tierra firme en una de las islas frente a la costa occidental de Australia, la voz se echó a correr entre todos los quokkas fanáticos del deporte blanco. «¡Llegó el suizo!», gritaban a coro mientras se acercaban a verlo.

Y Roger, siempre amable y caballero, también quería compartir un momento con ellos. No sabía exactamente qué clase de animales eran, pero había muchos de sus rivales humanos en el ATP a los que tampoco había visto antes.

Así se dieron los primeros encuentros.

Tal vez por nervios o ansiedad, los quokkas dudaron si acercarse demasiado a la estrella del tenis. Lo miraban de reojo y se preguntaban si acaso les permitiría un segundo junto a ellos.

Twitter / Roger Federer

Pero no pasó mucho hasta que todo quedó claro. Roger estaba ahí para compartir, jugar, y por qué no, tomarse un par de selfies.

Twitter / Roger Federer

Los quokkas no lograban entender completamente qué estaba pasando, o mejor dicho, no creían que todo eso fuera cierto. 

Hasta que uno, el que había seguido la carrera del suizo desde muy temprano y se consideraba más fanático que todo el resto, se armó de valor y se coló entre Federer y la cámara del teléfono celular. 

Fue la mejor decisión de su vida.

Twitter / Roger Federer

Porque ahí estaba el rey, listo para sonreír y presionar el botón.

De lo feliz que estaba, el quokka no logró disimular la euforia y una enorme sonrisa se le dibujó en el rostro.

La selfie es sencillamente extraordinaria.

Twitter / Roger Federer

Pero como si nada de eso fuera suficiente para el pequeño canguro, el mismo Federer hizo pública la imagen en su cuenta de Twitter.

Y lo presentó de la mejor manera posible.

«Conozcan a mi nuevo amigo peludito», escribió junto a la foto.

Quokka, el animal más feliz del mundo…

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