Por Elena Cortés
10 noviembre, 2016

Sólo mira su cara.

Había una vez una tiernísima y pequeñita Pug que fue adoptada por su humano Niki Geroni. Al inicio, no encontraba su felicidad y no sabía qué era lo que la abrumaba. Hasta que un día, su compañera (dueña fiel) decidió ponerle calcetines para el frío… y se dio cuenta que aquel día comenzó una etapa totalmente distinta para la Pug. Su sonrisa no se desvanecía y al fin había encontrado lo que tanto le hacía falta.

Niki quería adoptar a un perrito hace mucho tiempo. Y encontró a Leia, una triste e indefensa Pug de 14 años.

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NIKI GERONI-LAJOIE

A pesar de que trataba de mantener feliz a la pequeñita, ella no lograba sacarle ni una sonrisa:

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NIKI GERONI-LAJOIE

Hasta que un día decidió ponerle calcetines para el frío

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NIKI GERONI-LAJOIE

Y conoció su sonrisa:

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NIKI GERONI-LAJOIE

Eternamente agradecida, Leia comenzó a florecer y convertirse en una pug muy feliz… tal y como siempre lo anheló.

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NIKI GERONI-LAJOIE

Hoy por hoy, Leia ya no tiene miedo de cruzar la calle o salir a jugar con sus amigos al parque. Hoy, al fin es una perrita plena y llena de armonía.

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NIKI GERONI-LAJOIE

¡Los calcetines que le dieron una vida llena de felicidad a esta perrita!

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