Por Daniela Morano
3 abril, 2019

James de 9 años le teme a los exámenes a los que debe someterse frecuentemente, pero Mahe siempre está ahí para recordarle que todo estará bien.

El perro ha sido considerado como el mejor amigo del hombre durante siglos. Es quien acompañó a nuestros antepasados a cazar y quien eventualmente se convirtió en dependiente de los humanos para sobrevivir pero además para ser el amigo leal que pocas veces encontramos en las personas. Pero no sólo ellos dependen de nosotros, también nosotros los necesitamos.

Mahe es el mejor amigo del pequeño James, un niño de tan sólo 9 años que padece autismo. Los dos viven en Wellington, Nueva Zelanda y se cuidan mutuamente.

James no puede hablar y evita todo contacto con el resto del mundo incluso con su propia familia, pero no así con Mahe, a quien quiere mantener cerca de él a toda costa. Y viceversa. El labrador negro acompaña a su pequeño dueño hasta el hospital para sus tratamientos en momentos de crisis.

Louise Goossens

«Mahe es su mejor amigo, lo es todo para él», dijo Michelle, su mamá al medio local Stuff.co.nz. Los médicos lo saben pues le permiten entrar al recinto, a pesar de que formalmente está prohibido que ingresen animales.

El día que James fue sometido a pruebas que le causan ataques llegó anestesiado a su camilla, donde el labrador no hacía más que «mirarlo fijamente, con verdadera preocupación».

Mientras su mamá esperaba que el escáner terminara, el perro también se sentó a su lado para recordarle que todo estaría bien. La vida de su familia realmente cambió por completo desde que Mahe llegó.

Louise Goossens

«No podíamos ir ni a tomar un café. James se ponía muy nervioso y quería irse de inmediato. Pero cuando Mahe llegó James se sentaba ahí con él, esperando a que termináramos nuestros cafés», contó Michelle.

La presencia de Mahe no sólo lo calma sino que además lo mantiene seguro, pues van de una correa juntos en la calle para que James nunca se aleje mucho. Si lo intenta, Mahe se sienta hasta convencerlo de que no deben seguir por ese camino. Además puede identificar cuándo James tendrá un ataque epiléptico. 

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