Por Lucas Rodríguez
23 febrero, 2021

Wynn fue llevado por una de las doctoras que combatían el COVID-19 en un hospital en Denver, Colorado. Ahora que los números han bajado, el cachorro puede regresar a su hogar.

Uno de los problemas que está comenzando a emerger en torno a la pandemia del COVID-19, es la crisis de salud mental a la que han estado expuestos los profesionales del área de la salud. Todos hemos pensado en nosotros y nuestros seres queridos, pensando en la manera en la que buscaremos prevenirnos del contagio del virus, así como manejar de la mejor manera posible los daños económicos que causaron las cuarentenas. 

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Pero pocos de nosotros nos hemos detenido a pensar lo desgastante que ha sido todo este año para las enfermeras y doctores.

Mientras la mayoría de nosotros ha podido quedarse en casa y estar felices de encontrarnos a resguardo del virus, los profesionales de la salud han tenido que enfrentarlo directamente desde el primer momento. Es cierto que están preparados psicológicamente para algo como esto, pero eso no quita que su carga haya sido excepcionalmente dura.

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Es por esto que en un hospital de Denver, Colorado, les permitieron llevar con ellos a Wynn, un tierno cachorro de labrador.

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Wynn iba como parte de lo que se considera “Animales de apoyo emocional”. Este concepto, bastante novedoso en Estados Unidos, da a ciertos animales una categoría especial. Ya no son solo un compañero de juegos o alguien que nos espera en casa, sino que una mascota que nos asiste en nuestro día a día, para que podamos salir adelante frente a lo que nos exige nuestra carrera. En el caso de los médicos del hospital de Denver, era tratar a los afectados por la pandemia:

“Cuando ocurrió lo de Covid, había un miedo palpable en el departamento. Creo que ninguno de nosotros sabía realmente a qué nos íbamos a enfrentar. Me estoy dando cuenta de lo especial que fue tener a Wynn cerca. No me di cuenta del impacto que puede tener un perro. Tenía una presencia tan tranquilizadora y te alegraba el día.”

–Raina Shah, Annie Gray y Diane Callaghan, personal médico del hospital de Denver, para CNN

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Luego de cumplir un año apoyando a estas enfermeras y médicos, Wynn fue relevado de sus tareas.

Lo que sus compañeros más extrañarán, serán los que llamaron sus “besitos de cachorro”: cada vez que ellos se sentían abatidos, o superados por la carga con la que debían lidiar, se acercaban a Wynn. Sin pensárselo dos veces, el cachorro saltaba y les daba un par de buenas lamidas en el rostro, las que mezcladas con una taza de café, los dejaba listos para regresar a realizar su valiosa tarea. 

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