Por Alejandro Basulto
16 junio, 2020

Apareció por primera vez el 16 de agosto de 1953, haciéndose durante 8 años amigo de todos los niños italianos que se subían al ferrocarril.

Italia es un país de muchas historias. De hecho, es el país donde surge la mayor parte de la actual cultura occidental, siendo Roma una de las bases de las instituciones que hoy en día tenemos.

Lampo Cane Viaggiatore, Garzanti | Elvio Barlettani

La importancia de este país para la historia universal y el desarrollo y crecimiento de la humanidad a lo largo de los años, es tanta, que sin los italianos no podría hablarse de muchos países que hay en la actualidad. Pero la anécdota de esta ocasión es más humilde, pero no por eso poco importante, ya que se trata de un pequeño mamífero peludo que logró convertirse en leyenda.

Lampo Cane Viaggiatore, Garzanti | Elvio Barlettani

Los perros son unos de los animales domésticos preferidos de todos, debido a que con su amabilidad, lealtad y espíritu juguetón, su compañía siempre promete momentos de cariño y diversión. Pero también destacan por su capacidad de aprendizaje y por la manera en que logran sorprendernos. Como lo hizo Lampo, al demostrar ser un experto viajero en trayectos ferroviarios.

Lampo Cane Viaggiatore, Garzanti | Elvio Barlettani

La leyenda de este canino fue construida gracias a los textos y el testimonio que el taquillero, Elvio Barlettani, dejó para la posteridad. Él fue quien vio por primera vez a Lampo, en un caluroso 16 de agosto de 1953, bajándose este curioso y amistoso perruno del ferrocarril en la estación de tren de Campiglia Marittima, ubicada en la bella Toscana. Nadie más descendió, solo Lampo, el que fue en búsqueda de caricias… Las que recibió.

Lampo Cane Viaggiatore, Garzanti | Elvio Barlettani

De esa manera, prontamente este canino se convirtió en el mejor amigo de Elvio, quien le dio su nombre y lo adoptó, pasando a ser poco después el protector de su hija de 12 años. Este perro la acompañaba todas las mañanas al colegio, tomando el tren junto a ella camino a Piombino, estación donde Lampo la esperaba hasta que ella saliera del colegio.

Lampo Cane Viaggiatore, Garzanti | Elvio Barlettani

Sin embargo, las quejas contra este peludo pasajero fueron acumulándose, hasta que un día el jefe de la estación donde trabaja Elvio, metió a Lampo en un tren de mercancías en dirección a Nápoles. El viaje era de 472 kilómetros y cuatro horas en la actualidad (lo que podría significar 12 horas de viaje en ese tiempo). El suficiente tiempo para desorientarse y perderse.

Lampo Cane Viaggiatore, Garzanti | Elvio Barlettani

Pero Lampo era un perro lleno de sorpresas, un canino destinado a convertirse en una leyenda de las redes ferroviarias italianas. Debido a que a los pocos días apareció por la estación, y nadie lo podía creer.

Lampo Cane Viaggiatore, Garzanti | Elvio Barlettani

Aún así, Elvio ya había sido advertido por sus jefes y por su propia cuenta colocó a Lampo en un tren con dirección a Barletta, que quedaba aún más lejos que Nápoles, estando más al sur. Ahí lo esperaría un buen amigo suyo, quien se haría cargo de este canino.

Lampo Cane Viaggiatore, Garzanti | Elvio Barlettani

Pero pasaron cinco meses y Lampo volvió aparecer en la estación de Elvio. Ante esta situación, los jefes de este taquillero se resignaron y aceptaron a este ahora legendario canino como la mascota de la estación de trenes.

Lampo Cane Viaggiatore, Garzanti | Elvio Barlettani

Y desde ese momento, Lampo no dejó de tomar ferrocarriles por su cuenta, logrando siempre volver al lugar de origen, como si conociera los horarios y direcciones. Llegando hasta a realizar transbordos.

Lampo Cane Viaggiatore, Garzanti | Elvio Barlettani

En algunas ocasiones, como a todos nos habrá pasado, Lampo se pudo haber equivocado de tren, pero apenas se daba cuenta, se bajaba y tomaba otro en dirección opuesta para volver a Campliglia, donde lo esperaba Elvio y su querida familia. Realizando constantemente estos trayectos ferroviarios durante 8 años.

Lampo Cane Viaggiatore, Garzanti | Elvio Barlettani

Lamentablemente murió en 1961, atropellado por un tren, el medio de transporte que tanta fama le dio, y gracias al cual, se hizo amigo de todos los niños italianos que viajaban en los ferrocarriles, volviéndose una personalidad de la época y de la zona donde vivía. Al morir, fue tan importante su leyenda, que al momento de su entierro, le hicieron una estatua en su honor.

A continuación un reportaje en italiano de la vida de Lampo:

Sin duda un perro único y especial.

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