Por Antonio Rosselot
10 diciembre, 2019

Tal como se da con los humanos, las orcas madres dependen de sus propias madres para el cuidado de sus crías. Esta dinámica hace que las hembras y los pequeños tengan una mayor esperanza de vida.

A continuación, hablaremos de esos grandes parecidos entre la especie humana y la animal en cuanto a conductas, y cosas que no son lógicas a primera vista.

En la gran mayoría de los animales, el fin del ciclo reproductivo de la hembra llega junto con el fin de su vida; sin embargo, las mujeres humanas viven una gran parte de su vida después de la menopausia, y hay una razón evolutiva para afirmar eso.

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Los antropólogos se refieren a esa alta tasa de supervivencia post-menopausia como “el efecto abuela”, ya que la presencia de las abuelas incrementa las chances de que su descendencia sobreviva —y a la vez, pase su información genética a futuras generaciones—. Eso es porque estas mujeres mayores ayudan a sus hijas a cuidar y alimentar a sus nietos/as.

Un estudio publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, reveló que hay otra especie que se beneficia del “efecto abuela”: las orcas.

Daniel Franks

Las ballenas asesinas hembras también sobreviven más tiempo después de cuidar a sus crías, y este nuevo estudio determinó que la presencia de “abuelas” orcas incrementa las chances de que los pequeños sobrevivan también. A su vez, éstas comparten parte de su comida con las crías, asegurándose de que nunca les falte alimento.

“Las “abuelas” orcas utilizan su tremendo conocimiento ecológico para liderar al grupo hacia sectores donde hay más alimentos”.

Daniel Franks, autor del estudio, a Business Insider

Franks y su equipo examinaron más de 40 años de información sobre dos grupos de orcas que viven en las costas de Washington (EE.UU) y Columbia Británica (Canadá). Los investigadores analizaron la tasa de supervivencia de 378 crías de orca —de las cuales se sabe que tienen abuelas vivas— y encontraron que en los dos años posteriores desde que se muere una de las abuelas, las chances de supervivencia de sus nietos bajan casi cinco veces.

National Geographic

Por otra parte, uno de los factores importantes en el estudio es la conformación familiar de las orcas. En todas las especies que sobreviven tras la menopausia hay un punto en común: todas tienen estructuras sociales en donde las hembras no se dispersan, es decir, que la descendencia vive con sus madres durante toda su vida.

“Este tipo de dinámicas significa que mientras más años vive una hembra, más se relaciona a su grupo local. A la vez, esto significa que alrededor de la edad de la menopausia, una hembra está en buena posición —evolutivamente hablando— para entregar su legado genético ayudando a los miembros de su familia, más que reproduciéndose”.

Daniel Franks, autor del estudio, a Business Insider

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Si había algo que faltara por argumentar respecto a lo geniales que son las abuelas, era esto. ¡Ahora (y siempre) debemos darles todo el cariño, la atención y la importancia que merecen!