Por Romina Bevilacqua
22 septiembre, 2015

Esto es sencillamente una de las cosas más brillantes que he escuchado. 

¿Has escuchado hablar de Stefano Mancuso? o ¿al menos de Charles Darwin? Si te estás preguntando qué tienen que ver el uno con el otro, todo se reduce a las plantas. Darwin fue uno de los primeros científicos en estudiar meticulosamente a las plantas y señalar que estas eran seres sintientes –ya que se movían y respondían a sensaciones– y que sus raíces actuaban «como el cerebro de uno de los animales inferiores«. Y Mancuso es uno de los neurobiólogos de plantas más reconocidos en el mundo, cuyos hallazgos están cambiando la forma en la que percibimos la naturaleza que nos rodea. Pues resulta que Mancuso acaba de publicar un libro que no sólo da la razón a Darwin, sino que además nos revela diversos aspectos acerca de las plantas que muchos desconocen y que podrían cambiar la forma de relacionarnos con nuestro entorno para siempre.

En su libro «Brilliant Green: the Surprising History and Science of Plant Intelligence» (Verde brillante: la sorprendente historia y ciencia de la inteligencia de las plantas) que escribió junto a la periodista Alessandra Viola, Stefano Mancuso aborda diversas temáticas que hoy hemos agrupado en 5 temáticas:

1. Las plantas son seres inteligentes

Las plantas enfrentan a diario una serie de obstáculos que deben resolver y como dice Mancuso: «La inteligencia es la habilidad de resolver problemas y las plantas son sorprendentemente buenas resolviendo sus problemas». Para empezar deben encontrar energía, reproducirse y mantener alejados a los depredadores. Y para hacer todas estas cosas, según señala Mancuso, las plantas han desarrollado su inteligencia y sus sentidos. Para resolver sus necesidades de energía, las plantas hacen lo posible por encontrar el sol, incluso volcar sus hojas o a sí mismas para que la luz del sol les llegue directamente. Otras han suplido sus necesidades energéticas de forma diferente: alimentándose de otros seres vivos como insectos o pequeños mamíferos.  Pero también las plantas han sabido manipular a otros seres para reproducirse.

Diversas plantas usan trucos para atraer a los polinizadores comunicándose con ellos ya sea al engañarlos o entregándoles recompensas. Nuevos estudios han señalado que incluso hay plantas que sólo germinan su polen para los mejores polinizadores, ya que pueden distinguir cuáles son más eficientes. Finalmente las plantas han desarrollado un efectivo mecanismo de defensa ante depredadores: muchas plantas liberan un compuesto tóxico en las hojas que están siendo atacadas –en caso de que sea un incidente aislado– o en mayores cantidades si su amenaza es mayor. Lo increíble de esto es que «cada elección que hace una planta está basada en este tipo de cálculo: ¿Cuál es la mínima cantidad de recursos que necesito usar para resolver el problema?«, escriben los autores. En otras palabras, las plantas no sólo reaccionan ante una amenaza, sino que deciden qué tan fuerte debe ser esta respuesta.

 


2. También son seres «sintientes»

Mientras los humanos tenemos 5 sentidos, las plantas han desarrollado al menos 20 y muchos ni siquiera están cerca de lo que el ser humano es capaz de notar a su alrededor, como el que les permite medir la humedad, detectar la gravedad y sentir los campos electromagnéticos a su alrededor. Estos sentidos ayudan a las plantas a monitorear lo que ocurre a su alrededor y se ha comprobado que por ejemplo las raíces de una planta no se dispersan en la tierra de forma arbitraria, sino que se esparcen para encontrar la mejor posición para absorber agua, energía y nutrientes y para evitar la competencia con otras plantas. En ciertos casos las raíces incluso cambiarán su curso para evitar obstáculos antes de encontrarse con ellos.


3. Son excelentes comunicadores

Las plantas se comunican entre sí. ¿Recuerdas ese extraño olor que sentías al estar cerca de una flor o planta? Esta es una de las formas de comunicación más conocidas en el mundo vegetal; se comunican a través de químicos volátiles. Pero también se ha descubierto que las plantas pueden enviarse entre ellas impulsos eléctricos o generar vibraciones para enviar un mensaje a otras, como :»estamos bajo ataque, preparen sus defensas».

«Las plantas son comunicadores maravillosos: comparten mucha información con sus plantas vecinas o con otros organismos como insectos y otros animales. El olor de una rosa o algo menos fascinante como el hedor a carne podrida producido por algunas plantas, es un mensaje para los polinizadores», señalan los autores quienes además dicen que hay ciertas plantas que incluso han demostrado comportamientos similares a dormir o jugar.


4. Y están conformados por una compleja red

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Mancuso y sus colegas grabaron las mismas señales provenientes de las raíces de plantas, que las que se han encontrado en las neuronas de animales. Pero a diferencia de los animales, que tenemos sólo un cerebro, las plantas tienen miles e incluso millones de pequeñas estructuras a las que llamamos raíces, que forman una compleja estructura que podría compararse al funcionamiento de internet. Lo impresionante de su funcionamiento es que le permite a la planta sobrevivir incluso cuando ha perdido el 90% de su biomasa. Si las plantas tuviesen solo un cerebro, un corazón o un par de pulmones, serían mucho más fáciles de exterminar y esta es la razón por la que no tienen cerebros como nosotros, «no es porque no son inteligentes, es porque serían vulnerables», dice Mancuso quien señala que las plantas no deberían ser vistas como un único individuo sino como colonias.


5. La plantas merecen tener derechos y esto es por nuestro propio bien

Mancuso dice que la capacidad de sentir de las plantas y su comportamiento no ha sido un tema muy estudiado simplemente porque las plantas son muy diferentes de nosotros y es prácticamente imposibles ponernos en el lugar de las plantas, pero eso no quiere decir que estas no sean seres inteligentes y que sienten, sino que sencillamente lo hacen un tanto diferente a nosotros pero que al final todos respondemos de la misma forma ante los impulsos. Y no sólo eso, sino que además dependemos de ellas.

Las plantas conforman el 99% de la biomasa del planeta y sin ellas no podríamos sobrevivir, por lo tanto su conservación es vital para nosotros. «Cada día un consistente número de plantas que ni siquiera conocemos desaparece», dice Mancuso recordándonos que sólo conocemos un 10% a 50% de las plantas que habitan el planeta y que las estamos perdiendo ante la deforestación, contaminación, los efectos del cambio climático y otras amenazas.  Pero también pone sobre la mesa un controvertido tema: los derechos de las plantas. Él dice: «En mi opinión la discusión de los derechos de las plantas ya no debería ser postergada», dice y agrega: «La vida en la Tierra es posible sólo porque las plantas existen. No es una cosa de preservar las plantas: las plantas sobrevivirán. La implicación de conservarlas es para los humanos: esos organismos frágiles y dependientes», y luego termina diciendo: «proveer de derechos a las plantas es una forma de prevenir nuestra extinción«.

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