Por Romina Bevilacqua
19 octubre, 2014

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*Este artículo fue escrito por Julia Layton en How Stuff Works

La energía eólica cada vez se ha vuelto más popular y se ha convertido en probablemente la mejor alternativa de energía limpia para reemplazar la producción energética de combustibles fósiles.  Estos gigantescos molinos – de hasta 24 metros de altitud – capturan la energía del viento y la convierten en electrones libres que luego las personas pueden usar para hacer funcionar lavavajillas, aire acondicionado y luces.

Cada vez vemos más países que incursionan en este tipo de energía renovable e instalan parques eólicos responsables por miles de megawatts de capacidad, y en países como Estados Unidos se estima que para el año 2030, el 20% de la electricidad vendrá del viento. La Unión Europea, por otro lado, espera llegar a ese porcentaje incluso antes –para el año 2020–.

Hasta hace poco, habían tres principales problemas relacionados a las posibles desventajas de la energía eólica: la muerte de pájaros y murciélagos, su alto costo y el daño a los paisajes naturales. Pero ahora una nueva objeción a la energía eólica ha aparecido bajo la investigación de algunos científicos.

No sabemos qué tan cierto resulta este nuevo hallazgo pero, según los científicos argumentan, la energía eólica podría poner en peligro la salud de las personas que viven cerca de turbinas de viento. Algunas personas llaman a esta teoría el síndrome de la turbina eólica aunque la extensión de este fenómeno es desconocida.

Aquellas personas preocupadas sobre el síndrome de la turbina eólica están interesadas en descubrir si es posible y también cómo es posible que la energía eólica pueda estar provocando que la gente se enferme. ¿Todas las personas que viven cerca de molinos de viento están enfrentando problemas de salud? Veamos los posibles riesgos de salud asociados a los parques eólicos.

Infrasonido y el cuerpo

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Las cuchillas giratorias de inmensos molinos de viento tienen un efecto en sus alrededores que va más allá de lo estético. Las puntas de las cuchillas de un molino de viento pueden girar a una velocidad de hasta 80 metros por segundo, o cerca de 180 millas por hora. Con vientos fuertes, este rápido giro puede producir sonidos y vibraciones –en adición a alteraciones en la presión del aire–.

La extremadamente baja presión del aire alrededor de un molino de viento puede ser la razón por la cual murciélagos mueren cerca de ellos. Los pulmones de los murciélagos son muy delicados y al parecer la baja presión puede causar que estos se expandan hasta un punto donde se rompen los vasos sanguíneos. Buzos ciertamente pueden dar fe a los efectos de la presión sobre el cuerpo humano y los efectos corporales del sonido –esencialmente fluctuaciones en la presión del aire que generan vibraciones en el tímpano–. Por ejemplo, el infrasonidosuena a una frecuencia tan baja que no puede ser percibida por el oído humano pero puede alcanzar por medio de la atmósfera, miles de kilómetros y se cree que es la causa de ciertos problemas respiratorios y digestivos.

El infrasonido, de hecho, es el tema principal para aquellos preocupados por el síndrome del molino de viento. También dicen que las vibraciones y sonidos audibles contribuyen a los problemas de salud reportados por algunas personas que viven en las cercanías de parque eólicos. Los síntomas del síndrome del molino de viento pueden incluir:

  • Dolores de cabeza
  • Problemas de sueño
  • Terrores nocturnos o problemas de aprendizaje en niños
  • Zumbidos en los oídos (tinnitus)
  • Problemas anímicos (irritabilidad, ansiedad)
  • Problemas de concentración y memoria
  • Problemas con el equilibrio, mareos y náusea

Cabe destacar, sin embargo, que estos síntomas han sido observados y documentados por un número limitado de científicos que han estudiado grupos pequeños de personas; todavía la comunidad científica no ha concluido que el síndrome del molino de viento exista. También hay opiniones variadas sobre si los molinos de viento emiten infrasonido y si la cantidad es realmente mayor a la emitida por motores diésel o al emitido por las olas al romper en la playa. Pero, lo que sí se sabe es que a altas velocidades, las turbinas eólicas (molinos de viento) pueden producir sonidos audibles y vibraciones que pueden ser llevadas a través del aire.

Son estos sonidos y movimientos los que proporcionan pistas y posibles soluciones al síndrome del molino de viento, que exploraremos en la próxima sección.

Desde Mayo del 2008, 25.000 turbinas eólicas están dando energía a Estados Unidos –y al mundo–. En Inglaterra, 2.100 turbinas proveen hasta el 2% de la energía del país y en Alemania, el mayor consumidor a nivel mundial de energía eólica, el 7% de sus necesidades eléctricas son abastecidas por las más de 19.000 turbinas eólicas que posee. 

Explicaciones y Soluciones del síndrome de la Turbina Eólica

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Es entendido que algunas personas que viven cerca de molinos de viento experimentan alteraciones en el sueño, dolores de cabeza y problemas de concentración. Estos síntomas y otros podrían ser explicados como los efectos del infrasonido y de las constantes vibraciones y zumbidos que estos provocan.

Pero aquí está el truco: Muchos de los síntomas del síndrome de la turbina eólica también pueden ser causados por la pérdida de sueño crónico –lo que puede ser simple y desafortunadamente un efecto de vivir en las cercanía de una entidad productora de sonido–. Gente que vive cerca de una autopista o una calle concurrida puede experimentar problemas para dormir, que puede desencadenar en otros problemas de salud tales como, irritabilidad, ansiedad, problemas de concentración y mareos.

Para solucionar este problema de sonido, nuevas tecnologías en energía eólica emplean sistemas de insonorización. Ingenieros esperan que estos nuevos sistemas –que pueden bloquear o cancelar múltiples frecuencias de sonido– reduzcan cualquier problema de salud relacionado con sonido en comunidades cercanas a parques eólicos.

Investigadores que estudian el síndrome de la turbina eólica también recomiendan una zona más amplia de seguridad alrededor de parques eólicos para proteger así a la gente de cualquier efecto nocivo. Mientras algunas personas dicen que la distancia debiera ser de al menos 2 kilómetros (1.2 millas), otros sugieren que debiera ser al menos de 3.2 kilómetros (2 millas). Sin embargo, actualmente algunos parques eólicos están localizados a 0.8 kilómetros (0.5 millas) de áreas residenciales.

Si debiésemos o no estar preocupados sobre la creciente expansión de la energía eólica, en última instancia, se reduce a sopesar las ventajas y desventajas. Esperamos que haya nuevas regulaciones sobre las zonas de seguridad y que las tecnologías de cancelación de sonido puedan eliminar completamente esta pregunta la pregunta sobre  si los parques dañan o no la salud de las personas.

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