Por Antonio Rosselot
4 octubre, 2019

Chloe, una pequeña de 11 meses, estaba al borde de la deshidratación cuando fue encontrada por unos vecinos del sector. Su dueño tuvo que responder ante el juez.

La crueldad del ser humano rara vez tiene límites, y lamentablemente esta perrita pastor alemán llamada Chloe la sufrió en carne propia. Su dueño, un hombre de 48 años de Mount Gambier (Australia del Sur, Australia), amarró su hocico con una brida plástica y la mantuvo atada a una cerca durante un buen rato.

RSPCA South Australia

Hace unas semanas, los vecinos del sector alertaron a la policía tras ver a esta pequeña perrita de 11 meses en cautiverio y con su hocico completamente cerrado. Al darse cuenta de que la pequeña tenía problemas para respirar naturalmente y que estaba muy estresada, uno de los vecinos que se acercó la rescató y quitó la brida.

Luego, Chloe fue hidratada con una buena cantidad de agua y luego se echó a reposar tranquila en una pequeña piscina plástica. ¿Y por qué el descanso acuático? El doctor Brad Ward, veterinario jefe de RSPCA South Australia, explica la lógica que hay detrás.

RSPCA South Australia

«El jadeo es la forma principal que tienen los perros para enfriar sus cuerpos, porque a diferencia de nosotros, no tienen un sistema efectivo de glándulas sudoríparas. Si evitas que un perro regule su temperatura de esta manera, lo pones en un extremo riesgo de calentamiento excesivo, sobre todo en un clima cálido. Los perros deben poder enfriarse mediante su boca, además de comer y beber con facilidad».

Dr. Brad Ward al sitio de RSPCA South Australia

En cuanto al cruel dueño de Chloe, su abogado señaló que fue todo «un malentendido». Su versión dice que el hombre había puesto la brida en el hocico de Chloe esa misma mañana, con la intención de sacársela antes de irse al trabajo. Sin embargo, el hombre «se distrajo» y nunca atendió las necesidades de su perrita, dejándola con la brida durante al menos cuatro horas hasta que los vecinos la encontraron.

RSPCA South Australia

La sentencia del juez incluyó una multa por comportamiento de 200 dólares australianos (unos 135 dólares estadounidenses), además de un pago de 1600 dólares australianos (poco más de USD 1000) destinado a cubrir los gastos del veterinario y los costos del proceso legal. Por otra parte, se le prohibió tener animales por dos años.

En cuanto a Chloe, ésta fue reubicada y llevada a un hogar donde sí le dan todo el cariño y la atención que merece. Y sin duda, está mucho mejor que antes.

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