Por Antonio Rosselot
1 abril, 2021

El brutal caso de Wacku hizo que se endurecieran las penas por maltrato animal en Filipinas, pero por alguna razón no encontraba hogar definitivo. Afortunadamente le esperaba un destino lleno de amor y cariño, a miles de kilómetros de distancia, donde rápidamente se sintió como en casa.

La historia de este perrito es el ejemplo perfecto de que todo es posible en esta vida, aunque los obstáculos se la hayan puesto muy difícil.

Wacku pasó sus primeros dos años de vida como perro de guardia en una empresa de taxis, en Filipinas. Hace 9 años, mientras estaba cumpliendo con su labor, fue víctima de los sinsentidos de un hombre borracho que pasaba por el lugar, quien en un acto espantoso y desalmado, lo atacó con un machete y le cortó su hocico.

Liesl Wilhardt

Su dueño anterior lo llevó rápidamente a una clínica veterinaria de la zona y gracias a eso el pequeño pudo sobrevivir, aunque perdió mucha sangre en el camino.

Como necesitaba cuidados especiales, fue llevado después a Phillipine Animal Welfare Society (PAWS), donde se recuperó y fue uno de los principales impulsores de la nueva ley local de bienestar animal en 2013, que aumentaba las penas y multas para abusadores de animales.

Sin embargo, si bien había ayudado a que muchos perritos fuesen adoptados después de que se conociera su caso, Wacku no podía encontrar un hogar definitivo.

Liesl Wilhardt

Eventualmente, una mujer llamada Liesl Wilhardt, fundadora y directora ejecutiva de la organización Luvable Dog Rescue (EE.UU), se enteró de su historia y le ofreció a PAWS adoptar a Wacku y llevárselo a su casa para siempre. Liesl tenía experiencia cuidando a perros maltratados con diferencias físicas, por lo que se convenció de que podía darle la mejor vida posible al perrito. El trato tuvo éxito y Wacku cruzó el planeta para llegar a su nuevo hogar.

“Cuando Wacku llegó, estaba muy cauto pero curioso con todo a su alrededor. Estoy segura de que fue una gran transición para él, en todo sentido. Un clima distinto, gente distinta, un entorno distinto, otra lengua, distintos animales a su alrededor… pero a la vez, es increíblemente inteligente. ¡Se dio cuenta rápidamente de que la vida era genial aquí! Distinta, pero buena”.

—Liesl Wilhardt a People

Liesl Wilhardt

Wacku, que fue catalogado como “gentil y tolerante”, se adaptó muy bien a la casa de Wilhardt. Los demás perros de la familia lo aceptaron de inmediato y, en poco tiempo, se ganó el corazón de todos los seres que le rodean.

“¡Lo amo demasiado! Admiro su coraje y resiliencia. Independientemente de lo que le pasó, él ama y confía en la gente y ha encontrado alegría en vivir. Estoy asombrada con su habilidad para perdonar. Es un real sobreviviente”.

—Liesl Wilhardt a People

Liesl Wilhardt

Si quieres ver más de Wacku y su día a día con los Wilhardt, ¡puedes seguirlo a él y a su colega Picasso en esta cuenta de Instagram!

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