Por Vicente Quijada
7 marzo, 2018

Incluso ha tenido que intervenir la policía para evitar que se aglomere demasiada gente a su alrededor.

Un tumulto de gente se concentra en el frontis de un almacén, en pleno centro de Bogotá, Colombia. Un policía se acerca, con el fin de dispersar a la multitud, y ver qué es lo que tanto caos generaba. Al llegar, baja la mirada y encuentra a un tierno gatito, blanco y negro, con el cuello de una camisa y una corbatita roja. Y claro, no pudo evitar pedir una foto también. 

Él es Martín, el gato que se robó el corazón de los dueños del almacén, de Bogotá y de todo internet.

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Pero no puedo contar la historia de Martín, sin antes de bosquejar la de su “padre”, Diego Campaña. Según contó en El Tiempo, todo se remonta a un pequeño negocio de corbatas en plena calle, donde debían sortear los complejos operativos policiales. Tras juntar el dinero suficiente, emigraron a un pequeño almacén en la calle 18, la cual años más tarde sería el hogar de Martín. “La Corbata de Madera” se llamó.

A esos lugares llegó la madre felina de Martín, quien fue adoptada por uno de los jóvenes, Victor. Al tiempo después, y tras haberse perdido, la gata tuvo una camada, que Victor regaló entre sus conocidos. Diego quería un gato negro, y así fue como llegó Martín a sus brazos.

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Ya en su nuevo hogar, Martín fue inundado de amor, siendo un escolta más del almacén. Y a los 4 meses, luego de que Diego notara que su pelaje hacía un perfecto frac, decidió sumarlo al negocio familiar y le confeccionó un cuello de camisa y una pequeña corbata.

El gato recibió sus nuevos ropajes con gusto, y nunca más los dejó.

Hasta ahí la historia podría ser de cualquier felino con un refinado gusto por la moda. Pero un día cualquiera Martín se asomó a la puerta del local y fue fotografiado, y posteriormente subido a las redes sociales. Y como todo en esas lides, no tardo en masificarse. 

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Al cabo de unos días eran profesores de universidad los que llevaban a sus alumnos sólo para retratar a la nueva celebridad, y clientes que no compraban a menos que el minino se dignara a aparecer por sus “aposentos”.

Y es que Martín es un rey en su tierra. Cuatro dormitorios, entre cajas y esquinas, y su infaltable oso panda de peluche. Como todo gato odia a los canes, y también a las moscas, y tiene una inusitada capacidad para atrapar a los ladrones de corbatas. “Si uno lo ve cabeceando, algo está pasando”, explica Diego.

Pero con la fama también llega la envidia, y es por ello que ya tres veces han intentado despojar a Martín de los brazos de sus dueños, sin éxito.

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Un dibujo a color de Martín adorna la entrada del almacén, las bolsas y las tarjetas del lugar. Y es que el felino simplemente se adueñó del lugar, al punto que sacó su propia línea de ropa, debido a que la gente empezó a exigir esa indumentaria para sus mascotas. 

Y Martín no se queda atrás: tiene corbatas para regodiarse, desde verdes, hasta con rayas, puntos y azules. No por nada es el rey. Al menos del almacén.

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