Por Antonio Rosselot
20 diciembre, 2019

Dexter es tan pero tan tragón, que lo han tenido que operar 4 veces para sacarle objetos extraños del estómago, como una bola de tenis, unas mallas de mujer y trozos de cinta adhesiva industrial, entre otros.

Yo creo que varios de nosotros podemos identificarnos plenamente con el perrito del que les hablaremos a continuación. El pequeño Dexter, de 1 año y medio de edad, tiene un severo problema: no puede dejar de comer. Comida, almohadas, mantas, alambres, ropa… no hay ítem que resista a los ansiosos colmillos de este cocker spaniel.

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Andrew y Teri Gumpert, sus dueños, comentan que Dexter comenzó con su manía alimenticia hace alrededor de un año, cuando el peludo se metió al armario de una de las hijas del matrimonio y se comió absolutamente todo lo que había adentro.

Los Gumpert decidieron comprarle un bozal para seguir evitando los destrozos, pero el plan les explotó de vuelta en la cara.

«Le pusimos el bozal, pero parece que Uncle Casper, nuestro cocker más viejo, lo ayudó a soltarlo hasta tal punto que Dexter pudo hincarle los dientes y masticarlo. Esperamos que sea algo propio de la edad y que eventualmente deje de hacerlo, ya que por ahora no podemos quitarle los ojos de encima. Es un perro bellísimo y muy cariñoso, pero también es muy travieso».

Andrew Gumpert al Daily Mail

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El veterinario Sebastian Griffin ha tenido que operar 4 veces a Dexter para quitarle las cosas que se ha tragado, dentro de las que se encuentran una bola de tenis, unas mallas de mujer, chocolate, cinta adhesiva industrial, astillas de madera, una liga para el pelo, una bolsa plástica y uno de sus propios juguetes.

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«Dexter ha requerido una celiotomía exploratoria en cuatro ocasiones, que es cuando se hace una gran incisión a lo largo de su pancita para identificar todos los órganos de su cuerpo. Una vez que los objetos extraños son localizados, se quitan del intestino y luego se hace la sutura».

Sebastian Griffin, veterinario de Vet4Life Teddington, al Daily Mail

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Además, Griffin cuenta cómo fue lidiar con Dexter después de que se comió 12 chocolates, un alimento tóxico para los perros y que es potencialmente fatal.

«La mejor manera de tratar a Dexter fue haciéndolo sentirse enfermo. Esto involucró inyectarle una sustancia para inducir el vómito, lo que nunca es placentero para un perro, pero sí muy efectivo».

Sebastian Griffin, veterinario de Vet4Life Teddington, al Daily Mail

No sabemos si, como dicen sus dueños, con el tiempo Dexter dejará de dárselas de Pac-Man y devorar todo a su paso; quizás sea un tema más grande y necesite un entrenador o tutor para aprender a controlarse con un método.

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De todas maneras, todos hemos estado allí, en la misma situación del pequeño Dexter. ¿Cómo no empatizar con alguien que tiene hambre todo el día?

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