Por Catalina Maldonado
8 octubre, 2020

“Nana”, una gata pelirroja de 6 años, sigue siendo devota a su dueño incluso después de su muerte pues cada mañana, a primera hora del día, se dirige al lugar donde fue enterrado para acompañarlo.

Dicen que los animales, una vez que se encariñan contigo, lo harán para siempre y se mantendrán unidos a pesar de todo. Sin embargo, todos creemos en la frase “hasta que la muerte nos separe”, bueno quiero decir casi todos, porque una gatita nos ha demostrado que incluso esto, no es impedimento para estar juntos. 

Cada mañana durante dos años, la gata Nana de Malasia iba a visitar a su difunto dueño a la tumba donde fue enterrado y es que a pesar de la partida de quien fue la persona que más quiso en el mundo, aún no supera que ya no este.

Facebook Siakap Keli Press

Toda la historia e imágenes de Nana fueron compartidas justamente por la hija del difundo propietario, Hazlynn Nozi, quien entregó los detalles de la relación entre esta gatita y su dueño que llevaron a tal nivel de lealtad.

“Nana ha estado visitando la tumba de papá todas las mañanas y [ella] simplemente se sentaba a continuación o incluso dormía junto a su tumba”, dijo Nozi a Malay Mail.

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La rutina de Nana consistía en dirigirse a primera hora del día a la tumba de su difundo dueño y regresaba a casa a pedir comida, con las patas siempre mojadas por el rocío de la mañana.

A pesar de que su padre era un amante de los gatos y tenía varios de ellos, su hija cuenta que “Nana siempre seguía a papá a la mezquita y esperaba que terminara sus oraciones antes de seguirlo de regreso a casa, ya que entre ellos había un vínculo especial”. Justamente en esa mezquita es donde fue enterrado posteriormente.

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Por otro lado, Hazlynn dijo que la muerte de su padre le afectó profundamente a la gatita pues perdió el apetito y algo de peso tras el fallecimiento y solo después de algunos meses, volvió a recobrar el apetito que antes la caracterizaba.

“Ella estaba mejor después de tres meses y comenzó a comer normalmente, pero también se quedaba donde papá pasaba su tiempo, como en el columpio, que era el lugar favorito de papá, o incluso se sentaba en su viejo auto” concluyó Hazlynn.

Hazlynn Nozi

Una historia de lealtad y amor que sobrepasa todo. 

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