Por Lucas Rodríguez
13 octubre, 2020

Los dueños de Kiryusha, el pastor alemán de siete años, decían que estaba enfermo, pero la mujer que lo rescató se dio cuenta que su único problema era tener amos malvados.

Cuando nosotros asumimos el contrato silencioso de hacernos cargo de una mascota, lo que esto implica es que estaremos con ellos hasta el final. No solo es una cosa de encargarnos de mantener sus platos de comida llenos y su ánimo alto, haciéndoles cariño y jugando con ellos, sino que también de superar las adversidades que la vida pueda presentarnos. Para muchos dueños, los cambios en las condiciones de vida pueden significar que no sea tan sencillo seguir teniendo un perro en casa. Es una decisión difícil, pero en algunos casos debemos ver opciones, que a veces pueden significar cambiar nuestros caminos. 

Aun así, que un can se haya tornado en una incomodidad, no justifica que pasemos a una solución tan drástica como acabar con su vida. Pero así fue para Kiryusha, una pastora alemana de siete años, que se encontró con que dejó de ser considerada como alguien querido dentro de su propia familia.

Progorod Uhkta

El perrito se encontraba saludable y libre de enfermedades graves. Aun así, sus dueños decidieron suministrarle un suero mortal, buscando dormirlo para siempre. Cuando Kiryusha se durmió, sus dueños fueron a un bosque en Rusia y la sepultaron, creyendo que su problema se había acabado. 

Lo que no sabían era que Kiryusha no solo había sobrevivido a su inyección letal, sino que estaba decidida a seguir viviendo. Usando sus patas, garras, uñas y dientes, la perrita consiguió cavar de su tumba hacia afuera.

Progorod Uhkta

Tengamos en cuenta que la posibilidad de un perro de sobrevivir a los sueros químicos es muy baja. Si llega a ocurrir, quedaran muy debilitados. Tengamos todo eso en cuenta para pensar lo que soportó Kiryusha.

Apenas estuvo fuera de la tierra, la perrita corrió en busca de ayuda. Llegó al costado de una carretera, donde luego de un par de minutos se detuvo quien salvó su vida. Olga Lystseva, una amante de los animales la subió a su coche y llevó a un veterinario. 

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Juzgando tanto por lo sucio que estaba, como por los exámenes que le hicieron, los expertos pudieron reconstruir la historia del pobre Kiryusha. Por un lado, no entendían cómo lo había hecho para sobrevivir a todas esas cosas:

“Gracias a Olga, Kiryusa ha comenzado una nueva vida. Vive muy tranquila en el refugio. Pasea con correa, no se apura a ningún lugar, muy rara vez se pelea con otros perros y apenas ladra. Es muy amable con las personas”

–Ekaterina Nimak, encargada del refugio, para Progorod Ukhta

El pequeño ya está en buenas manos.

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