Ahora, aunque es un poco distinto a los demás perros, sigue luchando.

Abandonar a una mascota es un acto de crueldad terrible. Ellos dan todo a cambio de amor y protección. Sin embargo, aún existen este tipo de personas que no les importa en lo más mínimo los peligros a los que queda expuesto un animal al no tener la protección adecuada. Tal como le sucedió a este perrito:

Nadie pensó que Murray sobreviviría. 

Hace algunos años, lo encontraron junto a sus tres hermanos, también de raza weimaraner, en Dead Dog Beach, una playa en Puerto Rico donde las personas sin corazón arrojan a sus perros no deseados.

The Sato Project

Los perritos, que tenían sólo 12 semanas de edad, no lucían para nada saludable. Y una vez rescatados, comenzaron a mostrar signos de distemper, un virus mortal que ataca el sistema nervioso de un perro.

“Estaba sosteniéndolo en la mesa de examen y acariciándolo, y sentí un chasquido en su mandíbula, esa es una de las señales de distemper“, contó Christina Beckles, fundadora y presidenta de The Sato Project, un grupo que salva perros callejeros en Puerto Rico. “No hay tratamiento en ese punto. Un perro puede comenzar a tener convulsiones y pueden comenzar a sufrir daño cerebral”, explicó.

The Sato Project

Por las claras muestras del virus, Beckles y un veterinario decidieron que lo mejor para Murray era dormirlo para siempre. Pero cuando llegó el momento, el veterinario cambió de opinión.

“Lo llevaron a la mesa y el movió la cola… y no pudo hacerlo”, comentó Beckles.

The Sato Project

Luego, comenzaron a emplear un tratamiento contra el distemper, que era muy poco probable que funcionara, pues el 80% de los cachorros con el virus mueren.

La única forma de prevenirlo es con una vacuna. Como Murray había sido abandonado, no había tenido jamás esa posibilidad y ya estaba seriamente dañado, al igual que sus hermanos.

Sin embargo, para sorpresa de todos, este perrito luchador mejoró con el tratamiento, y aunque tiene algunos problemas de salud, el distemper también hizo que su cabeza creciera de una forma muy extraña, así que era probable que nadie lo quisiera adoptar.

Mackenzie Gallant

Pero no fue así.

“Originalmente, su rostro era bastante simétrico, y ahora … es un poco torcido”, dijo Mackenzie Gallant, la mujer que terminó adoptando a Murray, a The Dodo.

Mackenzie Gallant

Los dientes de Murray también se pudrieron y la mayoría de ellos tuvieron que ser removidos, lo que hizo que su lengua comenzara a colgar de su boca.

Pero ninguna de estas características parecían importarle a Gallant y a su familia, que incluye a su madre Kristina, su padre Dennis, sus dos hermanos menores, Wesley y Eli, su gato Daphne, y sus otros perros rescatados llamados Pili y Fox.

Mackenzie Gallant

“Es mi perro favorito”, dijo Gallant. “Me encanta. En realidad duerme en mi habitación todas las noches “.

Y aunque su dueña dejó la casa para asistir a la universidad fuera de la ciudad, aún se asegura de estar en contacto con Murray cada vez que puede, así que hace constantes videollamadas a su hogar. “Fue difícil dejar a todos mis animales … pero Murray es especial”, dijo Gallant.

Mackenzie Gallant

Y él también la extraña, pero ahora tiene una cama humana para él solo y la disfruta todas las noches.

Mackenzie Gallant

Ahora ya han pasado cuatro años desde el rescate de Murray, sin embargo, Beckles todavía recuerda a Murray con cariño, y está encantada de que haya encontrado el hogar perfecto.

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