Por Lucas Rodríguez
30 marzo, 2021

Gordon pasaba la mayor parte de su tiempo en una jaula en Lazio, Italia. Su vida era tan mala, que se va a requerir de mucho cariño y atención para que pueda volver a confiar en las personas.

Para la mayoría de nosotros, los perros cumplen una o dos funciones. Esas son ser los guardianes de nuestro hogar, o en el otro caso, ser nuestros fieles y simpáticos compañeros de vida. Pero eso es para la mayoría de nosotros. En otras partes del mundo, los perros aun son sometidos a crueles tareas del pasado, para las que los canes modernos no están preparados. Para decirlo con otras palabras, estos perros sufren conductas abusivas. 

Pinterest: Catahoula Leopard Dog – Brindle

Ese era el caso de Gordon, un pequeño perrito mestizo de Lazio, Italia, quien tuvo que ser rescatado de unas deplorables condiciones de vida.

Gordon vivía en un campo en Lazio. Aunque no pasaba sus días corriendo por él, sino que estaba obligado a vivir en una pequeña jaula, donde solo se preocupaban de darle lo suficiente para que se mantuviera convida. Esto era porque Gordon era utilizado como un perro de caza por los dueños. No era un compañero fiel, sino que una herramienta para esta actividad que hoy es casi recreativa. 

@givemeapaww

Por esto fue que Gordon desarrolló una profunda desconfianza hacia las personas, una manera de relacionarse con el mundo que lo persigue hasta hoy. 

“El maltrato dejó marcas imborrables en su mente, convirtiendo su sonrisa en puro terror cuando alguien se acerca demasiado. Se petrifica, orinándose sobre sí mismo. Realmente no sabemos lo que sufrió pero su reacción nos hace temer lo peor.

Gordon puede sonreír, porque vive en una perrera. Después de estar con un maestro que muchas veces se olvidaba de darle de comer pero no de patearlo, ahora siente que vive en un paraíso. Pero sus fobias y el terror que siente cada vez que alguien se acerca no han facilitado el trabajo de los voluntarios”

–Francisca. y Raffaella, cuidadoras de Gordon, en Give me a Paw internacional–

@givemeapaww

Gordon se ha vuelto amable. Ya juega con otros perritos y es capaz de reconocer que las personas también son capaces de darle cariños y ayuda. Aun así, su estado normal de relacionarse con los demás, es hacerlo tiritando. Esto siempre va a ser una fuente de mucha desesperanza y pena para sus dueños, quienes no saben si alguna vez le podrán borrar este trauma de la mente a Gordon. 

@givemeapaww

Ya han pasado dos años desde el momento en que Gordon fue rescatado. Sus tiritones continúan, pero sus cuidadores dicen que ya son cada vez menos frecuentes. Todo parece indicar que hay un buen camino delante de este cachorro. 

Puede interesarte